A la unidad debemos lo que somos y lo que seremos

Santiago de
Cuba, 8 de oct. – Cuando en momentos trascendentales de la Patria los cubanos
han tenido que acudir al concepto de que 
A la unidad debemos lo que
somos, están reconociendo y haciendo culto a una ética revolucionaria
que ha distinguido la experiencia del proyecto social cubano.

Arraigada y
demostrada en la práctica en estos 60 años de Revolución en el poder,  la unidad de la nación representa una coraza que
protege y salva, por lo cual puede afirmarse que también en ella se sustenta lo
que seremos en el futuro.

Esa vocación
unitaria es tradicional en la historia de Cuba; no fue únicamente patrimonio de
los patriotas de las guerras de  independencia porque identificó,igualmente,las
aspiraciones de quienes aprendieron muy bien las lecciones y continuaron su
legado.

De tal forma
fue estandarte de la Generación del Centenario que atacó el cuartel Moncada, en
1953, para reiniciar la lucha por la plena soberanía nacional hasta los
protagonistas de la defensa de la obra edificada en  estos tiempos difíciles, pero edificantes
también.

El Movimiento
Revolucionario 26 de Julio no se aprovechó del prestigio alcanzado con las
armas para centralizar el poder y, lejos de convertirse en el partido político
dominante, su dirección liderada por Fidel Castro valoró justamente el papel
desempeñado por el Partido Socialista Popular y el Directorio Estudiantil 13 de
Marzo porque todos condujeron a la alborada del Primero de Enero.

Tan vigorosas
raíces de unidad constituyeron la savia del Partido Comunista de Cuba, fundado
el 16 de abril de 1961, el cual representó el mejor fruto de la Revolución, su
más elevada conquista y la garantía de su continuidad  histórica ya que es carne y sangre del pueblo
trabajador, al cual pertenece.

A la unidad
debemos lo que somos es una convicción, cimentada de tal manera en el
pensamiento y acción de los cubanos que hay seguridad y prueba suficiente de
que un pueblo cohesionado, de firmeza ideológica  y valiente como el nuestro, no hay enemigo
capaz de vencerlo en ningún terreno.

Es
reconfortante tener la certeza del valor de la unidad, especialmente en esta
época de difícil coyuntura económica, agravada por amenazas y maniobras del
imperio, cuando el gobierno de los Estados Unidos recrudece el criminal bloqueo
económico, comercial y financiero contra la isla.

Ese legado de
unidad  tiene pruebas muy fuertes en
estos propios instantes, ante una situación coyuntural energética, anunciada
por el presidente cubano Miguel Díaz- Canel y provocada precisamente por la
administración norteamericana, con su actual mandato de Donald Trump, que
impide la llegada de combustible a Cuba.

Pero sus
pretensiones injerencistas de asfixiar al país y destruir la Revolución se
estrellan una vez más con la madurez y el coraje de un pueblo de espíritu
bravío que nunca se ha puesto de rodilla ni ha vulnerado un solo principio.

Resulta que
este es un pueblo capaz de enfrentar dificultades y participar creadoramente en
la solución de sus problemas, como lo ha manifestado, gracias al espíritu de
unidad nacional y resistencia, unapostura digna en defensa de su integridad.

Es la opción
legítima para preservar y fortalecer la Revolución, con el ejemplo del Comandante
en Jefe Fidel Castro, quien expresó para todos los tiempos: “Nacimos en un país
libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar
antes que consintamos en ser esclavos de nadie”.

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Author: Aida Quintero Dip

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