El sector porcino del cerdo ibérico sigue anclado en la polémica y ahora son las propias Denominaciones de Origen las que han puesto sobre la mesa de nuevo la polémica, ya que quieren que de una vez por todas se llame ibérico a lo que realmente es y no a lo que quiere el Gobierno actual que sea.

Como recuerda ahora en un reportaje recetum.com, todo empezó en 2001. En ese año, el Magrama indicaba cuáles debían ser las características que debían tener los productos denominados como Ibéricos (Norma del Ibérico). Buscando separar la competencia desleal y posibles fraudes, abrió el abanico de posibilidades para denominar ibérico a un cerdo.

En vez de favorecer al genuino ibérico 100%, se permitió empezar a llamar ibéricos a los animales reproducidos mediante cruces genéticos. O sea, que para muchas de las DO, se legalizó el fraude.

Esta normativa permitió etiquetar como ibérico el jamón procedente de un cerdo cruzado al 50% con ejemplares de la raza estadounidense Duroc. Los entendidos indican que esto permite la ‘trampa’ gracias a sus pezuñas negras y su semejanza morfológica.

DESDE LAS DENOMINACIONES DE ORIGEN SE DICE QUE ESTO ES UNA ESTAFA Y FRAUDE AL CONSUMIDOR

A esto se le une que los cerdos criados en naves industriales, en un metro cuadrado y con piensos, también pueden ser etiquetados como ibéricos. Eso sí, nada ponen de esta crianza en cautividad en la etiqueta.

Desde las denominaciones de origen se dice que esto es una estafa y fraude al consumidor. “Se permite que animales criados en una nave en cualquier lugar de España, que no han visto nunca el sol, se venda como ibérico y además se ofrezca al cliente un producto con la foto de una bonita dehesa con sus cerdos”, indica el presidente de la Denominación de Origen Jamón de Huelva, Guillermo García Palacios

Antonio Jesús Torralbo, presidente de la Denominación de Origen Los Pedroches, añade “que esto lo que hace es que haya ibéricos de dos precios: los que realmente proceden de cerdos 100% ibéricos y criados en dehesas y los de granja. El jamón del primero a 300 euros y el del segundo a 75 euros”. ¿Cuál compraríamos si los dos se etiquetan como ibéricos?

Esta Normativa se ha ido cambiando, pero escurriendo el bulto en el problema grave. O sea, llamar ibérico a lo que no lo es. Las DOs creen que la última reforma normativa es la puntilla para el sector.

Estas piden “queremos una norma de claridad que utilice dos designaciones diferentes: ibérico y cruzado”.  Así, el cerdo ibérico volvería a ser el que cumpla unos requisitos de raza, alimentación y manejo. Es decir, los animales que sean descendientes de progenitores ibéricos sin cruce de otras razas, criados en libertad aprovechando los recursos naturales de la dehesa, en régimen extensivo y alimentados exclusivamente a base de bellotas en periodo de montanera, desde octubre hasta febrero.

EL MAGRAMA RECONOCE EN 2015 EL SACRIFICIO DE CASI 2.800.000 ANIMALES DENOMINADOS COMO IBÉRICOS; DE ELLOS ÚNICAMENTE 172.316 LO ERAN 100%

Según los datos censales ofrecidos por el propio Ministerio de Agricultura, durante el último ejercicio -2015- se han sacrificado en España casi 2.800.000 animales denominados como ibéricos. Pues bien, de esta cantidad, únicamente 172.316 cochinos correspondían a ibéricos 100% y alimentados con bellotas en la dehesa.

Hoy, este tipo de cerdos supone el 6,4% de la producción del ibérico y el cruzado se va al 90%. Nunca ha sido tan baja la producción del 100% ibérico de bellota en España.

Las denominaciones de origen lo tienen claro. “Si convertimos el ibérico en un producto que come pienso en naves perderemos la exclusividad. Dejará de ser un producto español”.

Escrito en http://www.doespana.com/es

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