Un “bembé colectivo” y una “limpieza general” acontecerán de manera inhabitual en el corazón urbano de esta ciudad sur oriental de Cuba, como parte de las actividades de la Casa del Caribe en saludo a la Jornada por la Cultura Cubana que tiene lugar en todo el país del 10 al 20 de octubre.

El sábado 17, a las 18:00 horas será la Feria de Religiosidad Popular, que tendrá lugar en la calle Heredia y contará con las actuaciones de Bantú Yoruba, del municipio de San Luis, y Voces del Milagro y el Cabildo Cimarrón, de El Cobre.

Durante la Feria habrá venta de publicaciones, por ejemplo los textos La Religión del Atlántico Negro, de James Lorand Matory; Legado africano, de David González y Salterio Lord; Hacia una historia de la santería santiaguera y otras consideraciones, de Abelardo Larduet Luaces…

Pero el “plato fuerte” de la jornada sabatina en la calle Heredia será el “bembé colectivo” y la “limpieza general” que encabezarán varios líderes religiosos de la localidad, y que “beneficiará” a todo el que asista a la singular celebración.

Según explican textos consultados, el bembé es una fiesta de la religión Orisha, en la mitología yoruba, que   históricamente fue una fiesta religiosa de los grupos étnicos africanos, que conservaron sus familias asentadas en las periferias de los bateyes de los ingenios, colonias de caña y fincas de café en Cuba, y que levantaban sus bohíos con la autorización de los propietarios de la tierra.

Apuntan las notas, que en ese espacio interactuaron con otros grupos étnicos como los canarios, en las actividades económicas, en el vecindario, y establecieron tipos de cooperación y de ayuda vecinal, en los juegos y fiestas populares.

Otra definición de bembé señala: “Fiesta para la diversión de los orishas, los dioses pertenecientes al panteón Yoruba. En esta fiesta se canta, se baila y se tocan diversos tipos de instrumentos de percusión. Durante un bembé, los Orishas son alabados, saludados e implorados para que se unan a la fiesta montando (posesión a través del trance) a uno de sus sacerdotes presentes.

“Esto se hace a través de una confluencia de la canción, el ritmo y el movimiento, llamando al orisha de forma que se reconozca a sí mismo en la lírica, ritmos y danzas que han sido interpretados para ellos quizás por miles de años.”

Agrega que los ritmos desempeñan una parte importante en esta ecuación y los tamboreros practican asiduamente por años para poder tocar los intricados ritmos correctamente.

“Esto es importante –añaden– porque los tambores realmente le hablan a los Orishas debido a que el lenguaje yoruba es tonal, y los tambores han sido afinados de forma que toquen las diferentes tonalidades de la lengua Yoruba. Por esta razón algunos ritmos nunca se tocan a menos que sea dentro de un contexto religioso u ofendería al orisha. Estos ritmos son en realidad rezos a los Orishas, teniendo cada orisha sus propios ritmos asociados con ellos.”

También afirman las notas, que el baile o danza se convierte en oración dentro del contexto religioso de un bembé. Los movimientos de las danzas son los mismos movimientos que han sido asociados con los Orishas por miles de años.

Puntualizan los textos, que como sucede con los ritmos que se tocan con los tambores, cada orisha tiene su propia danza: la danza de Yemayá emula el movimiento de las olas; la de Oggún, el corte con el machete; la de Oshún, la forma en que ella se acicala frente al espejo…

Quienes han ahondado en el estudio de la religiosidad popular dicen que todo lo presente en un bembé: canciones, bailes, ritmos, colores… forma parte de oraciones, saludos, ruegos y llamados a los Orishas, “pidiéndoles que estén presentes y llamándolos para que estén con nosotros”. Y abundan más:

“La posesión a través del trance es una parte importante en esta religión. Durante un bembé, un orisha puede ser convencido a unirse al festejo y entrar al cuerpo de uno de los sacerdotes consagrados a ese orisha. Se dice que la persona está siendo “montada” por el orisha, o que el orisha “ha bajado” del cielo para estar con nosotros. Las canciones, ritmos y bailes son realmente una suplica deliberada a los orishas para que bajen y nos bendigan con sus consejos, limpiezas y su mera presencia. Cuando un Orisha decide usar uno de nuestros cuerpos por un rato es, por supuesto, motivo de gran alegría.”

La “limpieza” es el otro segmento del complejo devenir de los orishas. Señalan las notas, “que realizar una limpieza espiritual a una persona  requiere de una gran concentración y preparación. Su propósito no es reemplazar ningún tratamiento médico pero, si es usada regularmente, puede resultar efectiva en el mantenimiento de la salud tanto espiritual como física.

De lo precedente se infiere que la Feria de la Religiosidad Popular que tendrá lugar en la calle Hereda, en el centro histórico de Santiago de Cuba “traerá beneficios sustanciales para los santiagueros creyentes” y también para los no creyentes, que respetuosamente participarán en la celebración, muestra del amplio crisol de la cultura, de la identidad cubana

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