Reinaldo Cedeño Pineda

Un cañon te recibe en el Parque San Juan. Parece estar listo para la batalla. Es el Hontoria, de 16 centímetros, que perteneció al crucero español Reina Mercedes. Fue emplazado luego en la entrada del puerto de Santiago de Cuba, durante el enfrentamiento  con la fuerza naval norteamericana. Era 1898.

   El parque San Juan es una franja de tierra atrapada entre un jardín zoológico, las cabañas de un hotel y la noria de un sitio de diversiones. La guerra parece tan lejos. El aire es tan suave, casi te besa.

   Si se viaja en el tiempo, asomarán las fotos y las crónicas de aquella batalla del 1 de julio de 1898. Las tropas de William Shafter contra las de Arsenio Linares. Los defensores españoles versus las tropas norteamericanas.

   Más tarde sobrevino una desigual batalla naval ―el Almirante Pascual Cervera había advertido el desenlace― que decidió el destino de Cuba y finiquitó el dominio español de siglos sobre la Isla.

   Sin embargo, aquí no se habla de vencedores ni de vencidos. Por eso se erigieron monumentos a los soldados norteamericanos,  al mambí cubano y a los españoles que dejaron su vida en la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana. Es dificil encontrar un lugar con semejante justeza y concepción histórica en toda América.

El Parque San Juan, un sitio para el tributo y el descanso

   Un monolito recuerda la participación ibérica con signos inconfundibles. Aparecen el escudo y el león. Puede leerse sobre la piedra: “La República de Cuba por voluntad de su pueblo y de su ejército, dedica este homenaje al soldado español que supo morir heroicamente en el cumplimiento de su deber”.

  Los hechos, naturalmente, han de analizarse a la luz de su propio tiempo.

   Unos metros más allá, se encuentran los gigantescos libros de bronce que señalan las condiciones y los participantes en la firma del armisticio que puso fin a las hostilidades. La ceiba que cobijó el acontecimiento se conoce como Árbol de la Paz. El gigante natural se precipitó al suelo hace algunos años, aunque  un centinela vegetal le sustituyó.

   Lo que hoy se conoce como Parque Histórico de San Juan y Árbol de la La Paz, resultó iniciativa del coronel José González Valdés. Fue concluido en 1928 y ha sido enriquecido y preservado con los años.

   Camine despacio por las sendas. Hallará también la tumba al soldado  desconocido, los proyectiles, las esculturas que se recortan contra el cielo, las trincheras, las frondas del pino y la majagua.

    San Juan está ubicado en las afueras de la ciudad de Santiago de Cuba. Viva la historia en un lugar de excepción. Aunque un cañon le reciba, aquí se  disfruta el aroma inconfundible de la paz.

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