Casona Fraternidad, museo vivo del café en Cuba

Entre las montañas de la zona de Ramón de Las Yaguas, en el santiaguero municipio de Songo La Maya, desde hace dos siglos existe una antigua edificación de dos pisos que los lugareños conocen cariñosamente como “la casona” o “la casa roja”, por el característico color de su techada original.

Muchos saben que la vivienda, una de las más viejas y grande del lugar, era una hacienda cafetalera vinculada a la presencia de los franceses en el oriente de Cuba, al cultivo del café en el país y a la historia de la esclavitud en la región.

Para los especialistas, la antigua hacienda “Fraternidad” es uno de los 171 asentamientos que forman parte del Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones de Café al Sudeste de Cuba, que desde el año 2000 es Patrimonio de la Humanidad, por ser un exponente único del desarrollo tecnológico avanzado que trajeron hasta esta isla caribeña los franceses, tras huir de la Revolución de Saint Domingue (1791-1804).

A la vista de todos, el inmueble no fue inmune al paso del tiempo, de la desidia y de la implacable naturaleza. Su antiguo esplendor se perdió con el paso de los años y aun así permaneció como un sitio que atraía la mirada curiosa de los investigadores y el anhelo de ser recuperado por parte de los conservadores del patrimonio.

Desde el año 2014, y gracias al proyecto internacional “Los Caminos del Café” –financiado por la Unión Europea, la fundación Malongo y la Oficina del Conservador de la Ciudad de Santiago de Cuba–, se le devuelve la belleza a un sitio que, insertado ya en el producto turístico “Ruta del Café”, apuesta por el desarrollo sostenible de la zona a partir turismo responsable.

Conocido como “Parque Eco Arqueológico Fraternidad”, el sitio devendrá “museo vivo del café” pues es objetivo, desde la misma concepción del proyecto, mostrar el proceso de cultivo y procesamiento del cerezo de dos maneras diferentes: a la usanza actual y de la misma forma que se hacía siglos atrás.

Más allá de una idea, la iniciativa será real con la reproducción de cafetales de siglos atrás, de la misma manera en que lo hicieron los franceses, con las variedades de cafetos y árboles frutales que usaban, el secado del grano en el mismo sitio donde antes se hizo, y la construcción de un antiguo molino impulsado por el agua, también muy parecido a otro que aquí existió. Paralelamente, el mismo proceso se recreará muy cerca pero con tecnologías modernas.

Mientras que Fraternidad es objeto de una rehabilitación integral se trabaja en la conservación de las ruinas de las haciendas cafetaleras Santa Paulina, San Felipe, San Luis de Jacas y San Juan de Escocia, articulando un conjunto de sitios excepcionales en un circuito interpretativo donde patrimonio y naturaleza se integran para brindar una experiencia única al visitante.

Estos sitios son vestigios arquitectónicos emblemáticos con valor estético, donde aún se pueden observar acueductos, escalinatas, jardines, casas señoriales, hornos de cal, secaderos, tanques de fermentación y barracones, en una superficie de 21 kilómetros cuadrados.

El entorno que circunda la Fraternidad es magnífico y rico en elementos naturales como ríos, bosques, montañas, además de variadas especies vegetales y animales (algunos endémicos), creando un ambiente propicio para la inmersión de los visitantes en un universo particular, favorable para la práctica de actividades propias del turismo de naturaleza y aventura.

Por: J. Loo VázquezEdgar Brielo Maranillo Sierra en Cubadebate