Puedo entender que el país no esté en condiciones económicas de sostener íntegramente el calendario deportivo que se había organizado para este año. Pero hacer de cuentas que no se jugó fútbol en la temporada 2019/20 me parece una equivocación mayúscula.

Resulta que la Comisión Nacional del más universal de los deportes en la isla decidió dar por cerrada la campaña, en consonancia con las medidas aprobadas por la máxima dirección del país para la etapa pos-Covid-19. Sin embargo, en un acto –a mi entender- de nula justicia, dejó sin campeón el Torneo de Clausura, el cual llegó a cumplir ocho de las 18 fechas pactadas.

Se sabía de antemano que reanudar el campeonato más añejo de Cuba sería muy complicado, más que todo por el gasto logístico que, imagino, será reservado para otras cuestiones, como la 60 Serie Nacional de Béisbol.

Además, la voluntad de priorizar la preservación de la salud de la población cubana y de afrontar con la mayor austeridad posible las dificultades económicas derivadas de la pandemia, lógicamente dejarían “vivas” un reducido número de competencias, que serían destinadas a deportes de los llamados priorizados de cara a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, reprogramados para el 2021.

Ahí, señores, el fútbol cubano no entra. Por lo tanto, la no reanudación del evento no nos puede tomar por sorpresa.

Ahora bien, pasar por alto el esfuerzo, y compromiso de atletas y entrenadores que jugaron el Torneo de Apertura completo y casi medio Clausura, no me parece justo.

Me pregunto: ¿Si Pinar del Río se coronó en el Apertura, por qué no darle a Ciego de Ávila, que era el líder del Clausura en el momento de la suspensión, el título de esta fase, que incluso, según se había informado, era la que determinaría el campeón absoluto de la 105 Liga?

No sé qué le parece a usted, pero no creo que alguien pusiera ni un solo “pero” a que los Tiburones avileños fueran proclamados monarcas nacionales.

La tropa que este año entrenó el DT italiano Lorenzo Mambrini no conoció la derrota en toda la contienda. Solo se le escurrió el trofeo en la Final del Apertura en la tanda de penales frente a los pinareños. Y si me pongo quisquilloso, podría hasta sacar a relucir que en ese choque no se jugaron los tiempos extras, pues para evitar que el partido fuera sellado por oscuridad se fue directo a penales, cuando “Ciego” tenía opciones reales de definir el duelo en los 30 minutos de prórroga, pero eso ya es harina de otro costal.

Los de la tierra de la piña fueron, por mucho, el mejor elenco de la temporada y se vieron afectados porque, según refleja la nota difundida por la Comisión Nacional de Fútbol: “solo se desarrolló el 45% del torneo” o porque “el reglamento de la competición carecía de un acápite destinado a designar un campeón a causa de la suspensión del certamen por fuerza mayor”.

Miren, no sería esta la primera vez que se hace una rectificación a mitad de un campeonato y se cambien las reglas. Bien se pudo reformular el Clausura de dos a una sola vuelta y de esta forma en vez de haberse jugado ocho de 18, hablaríamos que se efectuaron ocho de nueve jornadas; por lo tanto, los avileños gozarían de un más que merecido campeonato. Pero bueno… esta es solo la opinión de un humilde servidor.

Y antes de concluir les cuento que ando tras una noticia “bomba” para los Diablos Rojos de Santiago de Cuba. Aún ninguna fuente oficial me la ha podido (o querido) confirmar, pero se dice que Mambrini estaría de regreso al banquillo de los indómitos para la 106 Liga. ¿Será?

Escrito por Jorge R. Matos Cabrales en SIERRAMAESTRA.CU