Daniel Zayas Aguilera: “De la mano de estos dos adolescentes se puede uno reír y enamorar…”

El poeta y narrador Daniel Zayas Aguilera, nacido en la Isla de Pinos, como le gusta decir, se encuentra lejos de Cuba, distante, pero muy cerca de sus raíces y sus amigos. En esta Feria del Libro es noticia con la circulación de la novela El amor de los gatos, publicada por Ediciones La Luz. Y recibió por este texto el Premio La Rosa Blanca. Regalamos a los lectores algunas de sus confesiones.

 El amor de los gatos, propone a los lectores un viaje al pasado, a la década de 1930 en la que funcionaban esos monstruos amarillos y circulares que conforman El Presidio Modelo, una década en que se produce la caída de Gerardo Machado, cuando, todavía, una adolescente soñaba con triunfar en el teatro Alhambra.

El amor de los gatos es también un viaje de regreso, un viaje que inició con: El olor de los almendros, Premio Calendario, novela publicada en el 2016. Ernesto vuelve a la isla a reencontrarse con un padre, indiferente y cruel; con los recuerdos de una madre que ya no está, con el abrazo de un amor que dejó suspendido tras su fuga, el amor de Rebeca; vuelve desde Minas del Frío a Isla de Pinos.

Ernesto partirá solo, pero enseguida ganará una compañera de viaje, una muchacha que teme envejecer subiendo y bajando lomas, entre puerco asado y bordados en un sillón de madera. Ella quiere gritar su amor como hacen los gatos durante la noche. Para Ernesto, en principio, se llamará Sara, pero luego la verá cambiar de nombre como cambian las mareas. Llegará a llamarse: Gertrudis, Mary Pickford, Miscelánea, Lady Fleischmann, República, Fruit Company…

Conmovedora y divertida, así pretende ser esta historia. Ernesto respirará las calles violentas de La Habana, verá a su compañera de viaje debutar en el teatro y la enseñará a besar, le dirá cómo pintarse el lunar y juntos encenderán velas a la Virgen de la Maraca para que despeje los caminos. Será feliz, mientras un triángulo amoroso lo envuelve. Una mañana, Ernesto verá el rostro de su compañera junto a los pasquines electorales, pegados en cada calle de la ciudad. Ante la certeza de que ella no se postula para presidenta del país, comprenderá que la policía la busca.

Ernesto y esa muchacha que, a esas alturas de la novela, se llama Beatriz, serán separados. Mediante un intercambio de cartas el lector sabrá del reencuentro de Ernesto con su padre, con Rebeca, quien disputará el amor a la joven aprendiz de vedette. Ernesto verá cómo esa Isla de Pinos que, antes, lo empujó lejos, extiende sus raíces y le acaricia a la vez que lo ata. Entretanto, Beatriz, querrá escapar continuamente, pero: La Guerrita de las Ocas, los jóvenes musculosos que trabajan en la recogida de café y hasta el feo dedo gordo de ella, se lo impedirán.

Ojalá sirvan estos párrafos para que el lector decida llevarse este libro a casa. Que deje de lado el celular, la televisión, la música resonando en los portales y acepte este viaje. Casi noventa años atrás, de la mano de estos dos adolescentes, también se puede uno reír y enamorar, de esa época que, aunque distinta, también nos pertenece.

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Author: Consejo Editorial

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