Desconocida por algunos y muy querida por otros, en la avenida Manduley, de la oriental ciudad de Santiago de Cuba, se encuentra emplazada la única construcción conmemorativa que existe en el país erigida a José María Heredia, el primer poeta romántico de América.

El Parque Público Heredia, nombre oficial del lugar, es un sitio donde se rememora a ese gran maestro de la literatura mundial, considerado uno de los precursores de la nacionalidad cubana, que legó emblemáticos textos como sus poemas Oda al Niágara y En el Teocalli de Cholula.

La obra se materializó gracias al empeño de la Asociación de la Prensa de Oriente, fue proyectada por el arquitecto Carlos Segrera, y la estatua, figura principal del conjunto, la encargaron al famoso escultor italiano Ugo Luisi.

En el año 1939, con motivo del centenario del fallecimiento del escritor, se le hicieron algunas modificaciones a la construcción conmemorativa y al parque.

Incluyó la instalación de nueve farolas de hierro fundido, se añadieron 16 metros cuadrados de pavimento de hormigón alrededor de la estatua, y adosada a la base de ésta, se edificó una escalinata para facilitar el acceso a la figura central.

Lejos de ese espacio se encuentra la céntrica y populosa calle Heredia, en el mismo corazón de la urbe, que agrupa a importantes edificaciones de valor cultural y patrimonial, como la Biblioteca Provincial y la casa natal del cantor del Niágara.

La arteria es, además, otro tributo al escritor universal, pues fue la primera vía en la Isla  que llevó el apelativo de un patriota, muestra irrefutable del amor de la ciudad que lo vio nacer.

El Alcalde Virginio Porro accedió al reclamo de un grupo de personas que exigieron denominar la vía en honor a José María Heredia, porque no existía en la localidad ningún lugar que honrara al poeta de la nacionalidad cubana.

Es conocido que el Apóstol José Martí estuvo involucrado en ese proceso y apoyó la idea, según consta en carta publicada en el periódico El avisador Hispanoamericano, rotativo dirigido por el intelectual Enrique Trujillo y que circulaba entre la emigración radicada en los Estados Unidos.

La obra del autor del Himno del Desterrado, es estudiada y promovida en centros de enseñanza e instituciones que llevan su nombre, como es el caso del joven Teatro Heredia, la mayor instalación cultural del territorio, donde se honra su quehacer poético.

El profundo amor profesado por Heredia a la nación caribeña inspiró a Martí a expresar: “Donde son más altas las palmas en Cuba nació

Heredia: en la infatigable Santiago”, ciudad que le rinde perenne tributo.

Por José Roberto Loo Vázquez