Eduardo Sosa en Cable a tierra: ni cien años, ni soledad

Eduardo Sosa en Cable a Tierra. Foto: Yordis Jimènez

Después de tantos años, guitarra en mano, Eduardo Sosa  recordó la tarde en que Ernesto Rodríguez dejó de ser un Willer para convertirse,  junto a él,  en Postrova. La Maya vivía un diluvio inusitado, eran las 7:45 y la lluvia parecía que la tercera peña Cable a Tierra era un imposible, unas cuatro personas esperaban  la posibilidad de que se hiciera y la gripe caprichosa se había apoderado del Bardo.

Pero sí hubo peña y buena, a golpe de
recuerdos Eduardo Sosa cautivó a su público.  
Más de dos  horas de música y
recuerdos, de reflexión en torno al país, al amor, a la canción cubana.

Eduardo Sosa junto a Enagelina Pouyoux y Yaritza Hardy, directora de cultura Foto: Yordis Jimènez

El bardo arrancó con la considerada
(esto es discutible) la primera canción cubana, 
La Bayamesa, pero no solo la canción, la polémica, el clip propuesto por
Joseph Ross y el público que igual hizo alusión al tema y dejó que rodara la noche,
afuera la lluvia, en los teléfonos, mensajes como el de la poeta Maylin Ross quien
no pudo estar y pedía, por favor, Ni un ya no estás de Alberto Tosca.

Así fue pasando la tercer peña Cable
a Tierra, de Silvio a Pablo: ¨cuando canto de uno, tengo que cantar la del otro¨
dijo el trovador cuando dejó escuchar Todos los ojos te miran y pequeña
Serenata diurna.

Lluvia otra vez, calor y trova,
muchos que no pudieron estar, la profesora Yeline Delgado se quejaba desde las
redes sociales , imposible con la lluvia  y el lodo, pero otros con mejor suerte
atravesaron la noche y anclaron en la casa de cultura Juan López Riso para
quedarse con el canto.

Tercera peña Cable a Tierra: Foto: Yordis Jimènez

Si bien Eduardo Sosa tenía gripe, el
oficio y las ganas lo fueron llevando a cada canción , las suyas , las que le pedía
la gente , pero igual los recuerdos, desde su natal Tumba Siete , con un abuela
sabia que aun lleva  en  su ser,  aquellos refranes con sabor a cafetales , con
esas remembrazas llegó Mañanita de Montaña, una de las mejores canciones de Eduaardo
Sosa, solo mirar al público y al trovador y estaba la empatía, una comunicación
que , lo digo en con total seriedad , me hacia dichoso hasta las lágrimas.

Pero también al cantor, porque no imaginó que dos profesores universitarios, Alberto Díaz y Gerardo Ramírez, dos doctores locales cantarían una canción que ni el propio Sosa recordaba , para poner puntillazo, la hija de Alberto se colocó tras el micrófono y cantó casi de manera impecable, a capela: Imagen protectora.

¿Cuánto debe durar la peña? , me había
preguntado Sosa en El Cristo, donde fuimos a buscarlo casi a las siete de la
noche , le dije que una hora pero él mismo extendió todo, porque pasó de las
dos horas y aun teníamos todos ganas de continuar.

Fito Páez, Serrat, Ana Belén en los recuerdos, en los diálogos con este, uno de los mejores cantores de este tiempo en Cuba, y también Lino Betancourt, William Vivanco, Habana Abierta, Maria Bethânia. Y sobre todo Gabriel García Márquez, evocado ya por Sosa o por el historiador Héctor Medina. García Márquez con sus mariposas amarillas, el diluvio.

Un pùblico fiel: Foto: Yordis Jimènez

Esta peña corrobora la necesidad de
traer canción cubana a estos pueblos, aquí venía Sindo Garay, Pepe Sánchez y se
reunían en la casa de Joaquín Ibáñez, en Alto Songo, sin embargo, luego del 59,
hasta donde tenemos noticia,  ningún trovador
de renombre  hizo aparición pública hasta
que llegaron Raúl Torres y William Vivanco. Con la Peña Cable a Tierra, auspiciada
por la Asociación Hermanos Saiz, Cultura, Tele Turquino y el proyecto JC, ha
cambiado el panorama.

Eduardo Sosa vino a levantar el clima, su música, su poder de comunicación hicieron de la tercera peña Cable a Tierra el momento para determinar la hondura, la fuerza de la canción cubana de este tiempo, la importancia para un público que ya espera ver en su pueblo a esos trovadores que solo pasan a veces en la radio, lo esperan porque saben desde siempre y para siempre que  las estirpes encentradas por una buena canción( esto digàmoslo sin mucha afectaciòn ) siempre van a tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

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Author: Rogelio Ramos Domínguez

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