El «corazón» de la Capital del Caribe

La ciudad de Santiago de Cuba, considerada la segunda de importancia en el país y más actual se le reconoce como la capital de la historia, tienen sitios de un encanto atrayente verdaderamente casi mágicos.

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La bahía de la urbe, con su fisionomía en extremo accidentada, junto a Cayo Granma y otros atractivos como el malecón; la avenida Garzón y su renovada imagen y área de restaurantes; la centenaria barriada de Vista Alegre construida a la usanza del Vedado, en La Habana, y otros sitios, son un ejemplo de los preciosos contrastes que existen en esta, una de las siete primeras villas creadas por los españoles en Cuba.

A pesar de ser muchos los lugares bellos, el área fundacional es, sin dudas, un lugar de referencia obligada por sus preciosas edificaciones y el ambiente casi surrealista que allí reverdece.

En su conjunto, el Parque Carlos Manuel Céspedes –considerado el corazón y espacio público más importante de Santiago de Cuba– es de estilo ecléctico pues está custodiado por joyas de varios estilos arquitectónicos, pero cada una que son verdaderos iconos visuales devenidos ya símbolos de la Capital del Caribe.

Aquí está la casa más antigua de Cuba, hoy Museo de Ambiente Histórico, con sus misterios e historias aún por contar; la Catedral santiaguera, primera de su tipo y mayor edificio de madera del país, y ahora con un mirador que promete visuales espectaculares de la urbe; el Hotel Casa Granda, con su pálida fachada y sus inmensas ventanas siempre como palcos de primera clase para observar la más autóctona trova y la cultura popular citadina…

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En este parque se siente la esencia del santiaguero más que en ningún otro sitio: allí palpita fuerte el sonido de la trova santiaguera cuando guitarra en mano los modernos juglares rememoran temas antológicos de ese género que tuvo aquí su cuna; mientras, a lo lejos, se escucha la melodiosa e ingeniosa sabrosura del pregón esa tradición que acompaña la venta ambulante de frutas y otros productos, y a su vez, desfilan, como pasarela, todos los personajes populares.

Sentado en un banco, se siente pasar media ciudad en un ir y venir que no parece amilanarse ni por las altas horas de la noche, la siempre esperada lluvia de gota gorda y tibia o el intenso sol que parece ser eterno en esta antigua colonia española.

En el Parque Céspedes, como cariñosamente se le dice, juegan los niños, se enamoran las parejas, saltan las lágrimas cuando a través de la wifi las personas se rencuentran, se canta hasta altas horas de la noche, se baila, se siente el verdadero sabor de la Capital del Caribe: Santiago de Cuba.

Por José Ricardo Loo Vázquez Fotos: José Ricardo Loo Vázquez y Antonio Mora Ayora