La Rumba, de raíz africana, surge con fuerza incontenible en Matanzas. No confundirla con la Rumba flamenca que posteriormente se desarrolla en España, con claro origen  en la Guaracha.  y la Rhumba o Rumba loca que llegó a Nueva York.

Alejandro Garc¡a Caturla (1906-1940) dejó ya una obra escrita para orquesta, titulada «La Rumba», donde trata de sintetizar todas las formas de Rumba, la esencia de la Rumba. El espíritu afrocubano volvía a florecer y la aparición pública de la música popular cubana no se haría esperar.

En 1920 irrumpe en La Habana el Son. Entre 1930 y 1940, la Rumba ha llegado a Nueva York bajo el pseudónimo de «Rumba Loca», pero en realidad esta Rumba que se hace en EEUU sólo tiene de Rumba cubana el nombre y el Son en su ritmo.

Sigamos ahora la pista a la Rumba. Unos ritmos que habían vivido incubándose durante siglos en los barracones de esclavos surgen al mundo en los comienzos del siglo XX  bajo el nombre común que designa la fiesta afro-caribeña o Rumba.

La Rumba, más que baile o canto, era un tipo de fiesta creada en determinadas circunstancias sociales por el africano y sus descendientes, sin excluir la presencia de una población blanca de bajo estrato social, donde posible y lógicamente también estuvo el gitano que cuando llega a Cuba abandona su personalidad y se mimetiza con los colores de piel mestizos.

La Rumba, con su brillante tamborileo, su paso impulsivo, sus giros libres, a veces casi dolorosos y sus improvisaciones vocales, es una de las tradiciones afrocubanas más espectaculares.

La Rumba cubana también está punteada por las claves en un ritmo 1-2 1-2-3 o 1-2-3 1-2, pero la clave o compás de la Rumba es más sincopado.

Pero volvamos a América. La «Rumba Loca» que triunfa en EEUU y los éxitos de baile de grupos como el Septeto Habanero se presentaban como Rumbas por motivos comerciales. La palabra Rumba fue elegida probablemente por su sello africano (como Mambo o Samba). En realidad, en la base de estas canciones es el Son cubano, pero la palabra Son podría confundirse fácilmente con varias palabras inglesas, incluyendo, por supuesto, song (canción) o son (hijo).

Por esto, fuera de Cuba, el Son y la Rumba fueron englobados bajo el término «Rumba» hasta los últimos años de la década de los 60, cuando la palabra Rumba es desplazada en Nueva York por un nuevo sonido tropical, la Salsa que es funsión multiple utilizando elementos asincopados de distintos ritmos. En algunos temas el ritmo de la rumba guaguancó, en otros el Son, la Plena, la Bomba y otros ritmos del Caribe hispano

Mientras tanto, ¿qué sucedió con los auténticos ambientes de Rumba en Cuba?

En Cuba, hasta los años 50 la Rumba fue un asunto privado, familiar e informal. La palabra Rumba era similar a la palabra fiesta o baile, como antes lo fuera la palabra Tango o Fandango.

Gregorio Díaz, Ricardo Cane e Israel Berriel, miembros del grupo Los Muñequitos de Matanzas, nos cuentan en la carátula de su última grabación los orígenes de la Rumba: «Nació en la provincia de Matanzas durante los tiempos de la esclavitud, fuera de las tradiciones africanas y españolas. En realidad, en la Rumba tradicional hay sólo percusión y canto, que dan lugar a tres clases de baile: el Yambú, la Columbia y el Guaguancó.

Cada uno en Matanzas es un rumbero. A cualquier fiesta donde vayas, según anochece y la atmósfera se va calentando, alguien empieza a hacer el ritmo de la Rumba, dan palmadas o hacen sonar un par de claves o cualquier sustituto como cucharas de madera, otros marcan el ritmo en una mesa o una caja, alguien comienza a cantar «Belebele», indicando que se va a iniciar un solo vocal, entonces viene el montuno (coro) y ¡bum! ¡ya están tocando Rumba!.

La Rumba fue la música de los pobres, de la gente de color en Matanzas. Fue un baile muy sensual».

Juan Formell, compositor y líder de los Van Van, me contaba que la Rumba nació en los «solares» de Matanzas, comunidades de vecinos donde vive mucha gente con un patio central y habitaciones, una típica casa de vecinos.

Allí¡ se reunían, sobre todo, negros y mestizos utilizando las «gabetas de los escaparates» (los cajones de los armarios), que con el tiempo se convierten en tumbadoras.

A estos patios de vecinos llegó el compás, que en aquel tiempo se bailaba y cantaba en sus homónimos patios de vecindad de Sevilla y Cádiz. Las Bulerías y los Tangos flamencos influyen en la formación de la música popular cubana de primeros de siglo, a través de gitanos y otros aventureros que siguen viajando a Cuba.

Aclaremos que, si bien el Danzón es el primer ritmo nacional cubano, el Son y la Rumba son los que, tras una larga incubación, alcanzan más repercusión internacional.

En la carátula del álbum mencionado de Los Muñequitos de Matanzas, podemos leer: «La Rumba se bailaba con gran movimiento de pelvis. Cuando los hombres y mujeres bailaban juntos, el propósito del hombre era intentar tocar la pelvis de la mujer. Esto se llama «vacunado» y se puede ver en el baile del Guaguancó, que es el más popular de los tres bailes de la Rumba.

Para los negros pobres del campo, la Rumba fue el medio de expresar su ira y de protestar por su situación, así como de evadirse de la miseria de sus trabajo. Puede resultar casi violento el baile de la Columbia, Rumba bailada sólo por hombres, los bailadores pueden llevar cuchillos y otras armas, a veces llevan vasos de cerveza encima de la cabeza.

Todo en la Rumba es considerado o demasiado erótico o demasiado peligroso, pero en cualquier caso, de la clase más baja. Por eso antes de la revolución cubana de Fidel, había gran discriminación en contra suya»

En la actualidad, existen en Cuba muchos grupos de Rumba pero sólo Los Muñequitos siguen practicando la Rumba primitiva desde 1952, año de su formación. Este grupo no es un grupo de show o teatral, como los otros grupos rumberos. Su marca de fábrica es su canto en armonía, estilo que ellos hicieron popular en la Rumba y su tamborileo. Combinan los toques de congas con los tradicionales cajones.

Cuando comenzó a sonar la Rumba, los esclavos no tenían materiales ni medios para fabricar sus propios tambores, además existía la prohibición expresa por la autoridad hacia el toque de tambores, por eso en su lugar usaban cajones de armarios. Había tres tipos de cajones, que realizaban el papel de las tres congas actuales: alta, media y baja.

Para la interpretación del Yambú, que es el más lento, viejo e intenso de los bailes de la Rumba, hay que usar los cajones para conseguir el sentimiento correcto.

Aparte de las claves y los cajones o congas (tumbadoras), para interpretar Rumba se utilizaban la cata y la maruga. La cata es un tubo de madera con una raja que se toca con palillos, siempre siguiendo el mismo ritmo, también se le llama «guagua» (autobús), porque conduce la Rumba. La maruga es un sacudidor de metal.

CONTRIBUCION ESPECIAL AL LIBRO

INVESTIGACION SOBRE LA RUMBA

Por María Argelia Vizcaíno

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«La Rumba ha recorrido todo el orbe.»

JOSE MIGUEL MACIAS

Breve reseña sobre la Rumba

Parte I de IV – La Rumba universal

Se sabe que desde el siglo XVII el negro cubano es medio dueño de la música popular. En ese tiempo sus rumbas no son muy apreciadas y aunque nació al contacto de los esclavos con lo criollo, y como ha dicho Galán, «sólo la bailaban los habaneros y matanceros poco decentes».

Según el diccionario de Helio Orovio «tuvo su origen en el marco urbano donde abundaba la población negra humilde (cuarterías, solares) y en el semi-rural, alrededor de los ingenios azucareros.»

En ella se destacan elementos diversos de procedencia Yoruba, Conga y Carabalí, aunque literalmente obedece al idioma y elementos métricos españoles, por eso es el género cubano más influido por elementos hispánicos directos: la Clave y el Pregón popular callejero, escribiéndose su melodía a contratiempo, con variados acentos.

Para el musicólogo Argeliers León «toda rumba tiene una primera parte de canto, de carácter expresivo una parte en la que entra el coro y, al mismo tiempo, se rompe la rumba con la salida, al ruedo de espectadores integrantes, de una pareja o un hombre solo», como la Columbia.

Para bailarlo —dice Arnoldo Varona en un artículo publicado en El Nuevo Herald el 2 de septiembre de 1996 con el título Su Majestad, la Rumba— que se hacen «rítmicas contorsiones que se convierten a veces en revuelos picarescos, sensuales, fogosos, casi eróticos», por lo que aparentemente es el baile cubano de más elevada insolencia. Eso depende del «cristal con que se mira». Todos los bailes de origen africano —aunque no sean religiosos— centran su expresividad en el pecho, los posteriores y la pelvis, porque para ellos la danza era principalmente un rito a la fertilidad. Por eso cuando el observador era un blanco «civilizado o puritano» la veía obscena.

Nos cuenta Natalio Galán en Cuba y sus Sones (que dice Guillermo Cabrera Infante que fue un gran bailador además del mejor investigador que ha tenido la música de Cuba), una Rumba bien bailada, es en parejas sueltas o un solista, en la que mueven las caderas en mensaje erótico, donde la pelvis busca el VACUNAO dejando el resto del cuerpo inmóvil, aunque el temblor también sube hasta los hombros. Las manos del hombre sostienen las puntas del pañuelo que llevan al cuello, y las mujeres cogiendo la falda del vestido la alzan coquétamente enseñando sus muslos.

En todas las formas de Rumba se usa el requiebro amoroso que se plantea a la mujer, utilizando el pañuelo, la manteleta o el mantón, que el hombre lo agarraba también por ambas puntas simulando un latigazo que ella evadía, sin faltar el puntapié a la cola del vestido. Los pasos se organizan de acuerdo a la letra de la canción haciéndose los movimientos que estas señalan, simulando diferentes actividades como son: herrar la mula, empinar el papalote, sacar la manteca, ripiar el perico, lavar la ropa, y en Santiago de Cuba, rajar la leña y matar la culebra.

Entre las más antiguas se mencionan: «Lala no sabe hacer na»; «Tus condiciones»; «Mamá’buela» de marcado anecdotismo, donde se describe a la abuela, regañando al nieto porque no quiere ir a la escuela; «La Mañunga» que se giraba rumbeando alrededor de una botella sin tumbarla; en «Empinar el papalote» se usan imaginarios frenillos en los hombros y caderas de la mujer que permiten al bailador controlar sus movimientos; y «El Gavilán» va mostrando como éste caza a su presa.

El instrumento de mayor importancia son los TIMBALES (pailas) que marcan los movimientos más destacados de los bailadores, guardando un ritmo invariable con golpes fuertes en el metal de la paila o en el aro que sujeta el parche. Orovio dice que se percute con los tambores TUMBA, LLAMADOR y QUINTO, o simplemente un cajón de bacalao acompañado por claves o cucharas, pero esto último es lo que conocemos como rumba de cajón, que hablaremos en otra Estampa.

Las tres formas principales de la rumba son: el Guaguancó, la Columbia y el Yambú, aunque también están la Tahona, la Rumba de salón, la de cajón y la Conga con sus variantes Arrolladera, Chambelonas y Comparsas.

Famosas bailadoras de rumba le dieron la vuelta al mundo como, Blanquita Amaro bautizada «La Atómica Cubana»; María Antonieta Pons, «La Bomba Antillana»; en Argentina radicó nuestra Amelita Vargas; a México le dimos entre otras a Ninón Sevilla y ellos nos regalaron a Meche Barba; en Puerto Rico nació Mapi Cortez; y México y Cuba consagraron a la tahitiana-norteamericana Tongolele. Hay un libro titulado «Reinas del Trópico» (que no he podido leer) de Fernando Muñoz donde aparecen entrevistas de estas grandes rumberas y también de Amalia Aguilar y Rosa Carmina.

La influencia de este ritmo inspiró a notables compositores clásicos como el genial Alejandro García Caturla que tituló una gran obra para orquesta «La Rumba», donde sintetiza todas las rumbas.

Escribió también el periodista cubano Varona en el mismo artículo que «hacia la década de 1920, la rumba viaja a Estados Unidos, donde se presenta con éxito en los shows de Broadway y diversas películas en Hollywood.» Y coincidiendo con Galán afirma que, en Norteamérica confundían el Son cubano con la rumba que en ocasiones «fueron presentadas como uno solo». (Y desde finales de 1980 le llaman Salsa como a todos los ritmos cubanos.) También en algunos países cuando hacen RUMBA usan la música del Son, y ésta pierde su métrica, pero ellos creen que están bailando una Rumba cubana auténtica.

Como verán a pesar de su procacidad conquistó al mundo civilizado desde los años 1930 del siglo XX.

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«…Cantan y bailan unas tonadas alegres y bulliciosas, inventadas por ellos mismos, con una ligereza y gracia increíbles. La clase de las mulatas es la que más se distingue en estas danzas».

BUENAVENTURA FERRER (CUBA 1798)

Breve reseña sobre la Rumba

Parte II de IV – Variantes de la Rumba

La Rumba no es una sola, existen varias formas. Las tres más importantes son: el Guaguancó, la Columbia, y el Yambú, pero también contamos con la Tahona, la Rumba de Salón, la de cajón y la Conga, con sus Arrolladeras, Chambelonas y Comparsas (que les comentaré en la próxima Estampa).

De todas sólo el Yambú evita el VACUNAO. Esta es la más antigua del repertorio criollo. Es una Rumba mimética (porque maquinalmente reproducen gestos y actitudes) con movimientos más lentos, como los de un anciano que baila sin destreza juvenil y por ende no practica en ella el movimiento pélvico. Aclara el musicólogo Argeliers León que la parte del canto es breve y se le pone a veces un tarareo o lalaleo llamado diana, «que sirve de preparación para la formación del coro», intercalándose la frase: en el Yambú no se vacuna.

La Columbia es de texto satírico, señalando acontecimientos cómicos o personas en alusiones jocosas. La bailan los hombres solos con pasos más rápidos que el Guaguancó, con gestos acrobáticos, casi los mismos que usaba el Diablito o Ireme de la Secta Abakuá (originaria de los hombres del Calabar). Dice León que el bailador «hace gestos frente al quinto, con quien entabla una especie de controversia». Tiene orígenes provincianos y las tonadas tenían un dejo quejumbroso como los cantos de Yuka o Maní (de los congos).

En el barrio habanero de Carraguao bailaban la Tahona en comparsa durante las festividades pascuales, asegura Galán que no hay definición indicando sus características, aunque sí se considera una Rumba como las demás.

Dice Orovio en su diccionario que «hubo agrupaciones de este nombre parecidas a las antiguas claves, que interpretaban un tipo de rumba» acompañada de una especie de tamboril, hecho de un barrilito con piel de cabra fijada a un extremo.

También señala que la Tahona se practicaba en Oriente que fue introducida por los esclavos haitianos con sus amos después de la Revolución, y «desde el punto de vista estructural tiene parentesco con la Tumba Francesa».

La Conga es de música (y también sus pasos) monótona y repetitiva, con dos compases bien sincopados. Se baila en hileras formando una espiral coreográfica, cerrándose en un círculo, marcando el ritmo con los pies y un movimiento característico del cuerpo hacia delante. Esta tiene otras variantes como son las Comparsas, las Chambelonas y Arrolladeras que como les dije les detallaremos más adelante.

En el Guaguancó, la melodía tiene la cadencia andaluza. A la parte rítmica la acompañan tres tambores o tres cajones de madera (preferentemente donde venía el bacalao salado) de ahí que se le diga también Rumba de cajón cuando se improvisa con cajas y en vez de claves se usan cucharas, pero a falta de estos, usaban sillas, mesas, puertas, armarios, botellas, todo lo que pueda dar ritmo, haciendo un repique de 6 x 8. Lo principal es el Tambor Quinto y dos palotes para repicar al costado de una de las tumbadoras. Es eminentemente narrativo, descriptivo, de ritmo más rápido y canto más fluido que el Yambú.

Llegó a ser muy estimado por su calidad melódica, sin necesidad de la Rumba que venía a ser su parte final. En su danza, nos dice Galán, «se representa la persecución de la mujer por el hombre, en un juego de atracción y repulsión, de entrega y esquiva», de acercamiento y huida, con pasos desarticulados. Esta modalidad de la Rumba es habanera y proviene también de la liturgia secreta Abakuá fundada en el puerto de Regla, de ascendencia carabalí.

Cuenta Argeliers León que «la parte inicial del canto es extensa y toma el carácter de un largo relato, casi siempre alusivo a un suceso o persona (…) A veces se emplean décimas, otras simples pareados o prosa.»

En 1902, cuando Cuba se convirtió en República, los soldados habaneros fueron los que llevaron por primera vez el Guaguancó a la provincia de Oriente, y este a su vez le intercambia sus Sones, por lo que el Son oriental regresa a la capital en el siglo XX. (Primero se dice que lo llevó Micaela Ginés con el famoso «Son de la Ma-Teodora» en 1562).

Con el maravilloso invento de la radio, la música popular cubana invade los salones de Norteamérica y Europa con más efusión, siendo de la preferencia de los bailadores de los años 1930 la Rumba de Salón y la Conga, aunque la primera, ya más «blanquizada», moviendo las caderas más suavemente a lo europeo o americanizada (carente del mismo ritmo y soltura).

De los pasos de la Rumba Guaguancó se derivará la Rumba Teatral, la Brava o Hampona, es decir, que según los ritmos de los tambores que la acompañen y las letras de las canciones, tiene aires variados, moderados, alegres y muy movidos.

Aunque la Rumba es más baile que letra, exceptuando el Guaguancó, la gran cantante Celeste Mendoza se destacó en este género conociéndose popularmente como «La Reina del Guaguancó».

Hoy, lo vemos en el exilio cubano bailado hasta en las coreografías de fiestas de Quince Años, como algo elegante y novedoso, pero siempre el Guaguancó y todas las demás variantes de la Rumba, representaron primero la música de clases no tan solo bajas, sino pobres, después fue despreciado por ser baile de cabaret de rumberas semi-desnudas (un poco de muslos y pecho entreabierto). No por esto deja de ser auténticamente cubana y de ritmo contagioso, que el mundo disfrutó a plenitud.

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«Los bailes de La Habana son graciosos y extravagantes, conservan todavía en los primeros la rudeza y poca cultura de los indígenas y en los segundos, la escasez y ningún recurso de la población que comienza a levantarse…»

JOAQUIN JOSE GARCIA (1562-1598)

Breve reseña sobre la Rumba

Parte III de IV – Las Congas y sus aliadas

El término Conga es del siglo XVII o quizás antes. Se deriva de la voz congolesa «Kunga» que significa jolgorio, y durante el siglo XIX se mencionó en Cuba como si Conga fuera sinónimo de Tango. Todavía no se sabe con seguridad si las Congas cubanas (el baile) tomaron su nombre de los tambores Congas, manufacturados en Cuba de duelas de barril, o si a estos tambores de procedencia bantú, les llamaron Congas por ser usados por un grupo de bailadores cuando transitaban por las calles acompañados de un conjunto de estos instrumentos haciendo pasillos improvisados.

El negro criollo a pesar de la horrible esclavitud no dejó de cultivar sus Rumbas con todas sus modalidades desde 1691. Primero en sus reuniones en los barrios habaneros, más tarde en los Cabildos autorizados, en sus Tangos, y en los Coros de Clave, estos últimos núcleos fueron los que facilitaron el renacer de las Comparsas, que se diferencian de la Conga y sus aliadas (las Chambelonas y Arrolladeras) por estar más organizadas por Cabildos o Solares, con un vestuario determinado, con pasos ensayados, bajo un ritmo y una melodía precisa, componiendo un espectáculo teatral.

Las Chambelonas y Arrolladeras son de origen carabalí, y se diferencian de las Congas y Comparsas por carecer de la más mínima organización, en estas se lleva la melodía con un cornetín además de la percusión de los tambores. Marchaban a la desbandada, utilizando un pasillo simultaneo de Rumba, Conga, escobilleo o chancleteo, llevando el ritmo de lo que tocaran, ya sean guatacas, cañerías, cucharas, ollas, cencerro, sartenes, bongó, cajón, gavetas, botija o cualquier otro percusivo. Es donde se hizo famoso «Arrollar» engrosando o disminuyendo sus filas a voluntad de sus participantes. Representa el único baile colectivo en que se olvidan las categorías, en ella además había una connotación política; servía de publicidad electoral en las primeras décadas de la República, llamándose «Son de Protesta».

El estribillo de La Chambelona se cantaba desde 1890, al tomar posesión del gobierno de Cuba el General Camilo Polavieja. En las elecciones presidenciales del 10 de agosto de 1908 (de José Miguel Gómez) se la utilizó por los políticos liberales. Y hasta a la rebelión militar contra el gobierno de Mario García Menocal en febrero de 1917, se le dio el nombre de «La Chambelona».

Dice Orovio al respecto en su diccionario que Rigoberto Leyva compuso una Chambelona «que ha recorrido las calles de Cuba a lo largo de décadas» utilizando la estructura de una vieja cancioncita española, mezclada con elementos rítmicos de origen congo.

Las Arrolladeras establecen un nexo muy marcado con las Chambelonas porque no tenían la más mínima organización y la única diferencia existente entre ellas es por la tonada característica de la Chambelona; «…ahé, ahé la Chambelona».

Fue tan importante el elemento rítmico de las Congas y sus aliadas que los compositores más cultos del siglo XX lo tomaron como base y temas para sus más elaboradas obras, y sirvieron para musicalizar muchas películas de Hollywood.

Escribió Emilio Grenet en 1939 en Música Popular Cubana que «el baile se reduce a marchar al compás del ritmo característico, en que alternativamente, en todos los compases pares, se destaca una síncopa que los bailadores subrayan levantando ligeramente una pierna y marcando el golpe con un brusco movimiento del cuerpo.»

La Conga, que como ya hemos dicho es una modalidad de la Rumba, fue conocida por primera vez en Europa gracias a Eliseo Grenet. El París alegre y bailador la aceptó rápidamente, pero fue la Conga estilizada y simplificada la que se había introducido como «Ahí viene la Conga» (Mírala que linda viene) con el título de «Havana es calling me» en el año 1933.

Aclara la Dra. Elena Pérez Sanjurjo en Historia de la Música Cubana que «cuando en la Conga se usan grandes farolas y los componentes llevan trajes vistosos, se le llama Comparsa, y ya resulta algo más formal y artístico.» Esto lo ampliaremos en la próxima Estampa.

Una vez más es el africano al contacto con lo criollo el creador de un ritmo cubano que se ha bailado en el mundo entero.

CUESTIONARIO PARA NO PERDER LA CUBANIA Y PARA LOS QUE QUIERAN CONOCER NUESTRAS COSTUMBRES

1.- ¿Conoce el nombre de los compositores de Comparsas famosas? «Conga de las Bolleras» de Gerardo Montes; «Las jardineras» de Miguel Valdés; «El alacrán» de Santos Ramírez.

2.- ¿Qué Congas fueron famosas? «Los Carnavales de Oriente» de Rafael Cueto; «Para Vigo me voy» y «Panamá» de Ernesto Lecuona; «Hasta Santiago a pié» de Bernardo Matute; «Una, dos y tres» de Rafael Herrera; «Congas de ayer» de Senén Suárez; «Negro Panamboro» de M. Mercerón; «Traigo un tumbao» de R. J. Gutiérrez; «Chénchere Gumá» de Barreto, etc.

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«Las comparsas, mucho más que una marcha colectiva, eran un ballet ambulante.»

ALEJO CARPENTIER

Breve reseña sobre la Rumba

Parte IV de IV – Las Comparsas

En cuanto los esclavos africanos tuvieron la oportunidad de juntarse, se organizaban por barrios, solares, por tribus, nación, religión y salían en lo que primeramente se llamó PARRANDA. Después se crean los CABILDOS con sus correspondiente permiso a las autoridades, para poderse agrupar. Desde 1839 existe publicada una orden circular donde se le concedía a los esclavos, que «podían bailar y cantar con sus trajes alusivos a su punto de origen, exclusivamente en los días de fiesta, —las Pascuas, los Reyes Magos y el día de San Juan— siempre vigilados y sin mezclarse con otros esclavos de otras fincas o Cabildos».

Cuando se les prohibe, –siempre pretextando que se consideraban peligrosas para la población– los negros criollos crean los Coros de Clave, (que ampliamos en otra Estampa aparte) y es que, como dice Galán «no se le puede cerrar la boca a nuestros afrocubanos más nunca», y cada vez que tienen una ocasión especial se reúnen en las casas o en los barracones a cantar, sin instrumentos percusivos para no causar mucha algarabía y así no llamar la atención de las autoridades, pero en cuanto pasa la restricción, regresan a las calles con sus tambores.

En febrero de 1841, se observa ya una tradición de Comparsas y se asegura que estas fueron las causantes del debilitamiento de las Contradanzas criollas. Aunque desde 1836 eran ya famosas las Comparsas dirigidas por las mulatas María la O y María de la Luz en la que incluían el Cocoyé traído a Oriente por los negros de los franceses procedentes de Haití (después de 1793), y que los negros cubanos acondicionaron a su percusión.

Nos recuerda Natalio Galán en ‘Cuba y sus Sones’ que la corneta china se le agregó como un elemento exótico, después de las primeras inmigraciones de esclavos chinos en 1847.

En resumen, se le llamó Comparsas a todo baile de conjunto sistematizado, con un vestuario representando un tema escogido (las Jardineras, los Alacranes), bajo un ritmo preciso en que se ensayaban pasos. Ya para 1860 el vestir de las mismas fue bien elegante y adquirió una categoría sonora que la define como Comparsa separándola de la Conga, y se le fueron agregando elementos (carrozas, fuegos artificiales, máscaras, farolas de papel), casi siempre con su estandarte y el nombre de un animal (El Alacrán, El Gavilán, El pájaro lindo.) Explica la Dra. Pérez Sanjurjo en su documentado libro la ‘Historia de la Música Cubana’ que desfilaban «cantando, moviendo el cuerpo con distintas figuras al ritmo de varios tambores de varios tamaños, pareciendo más bien un Ballet ambulante.» (Repitiendo y confirmando lo que ya había escrito Carpentier en 1946.)

Aclara más adelante que con la República, en 1913 se prohibieron, por considerarlas peligrosas por su «carácter selvático y primitivo», pero pasaron a la escena del teatro popular como el Alahambra. Más tarde, al darse cuenta las autoridades que era una exhibición que atraía y alegraba a turistas extranjeros y cubanos las permitieron nuevamente, autorizándolas en forma callejera. Según Alejo Carpentier en su libro ‘La Música en Cuba’, ya en esta época «dejaron de ser auténticas para ganar en espectáculos y lujo teatral».

Oficialmente se instauraron las comparsas en el Carnaval habanero de 1938. En este año salieron por primera vez «Los Marqueses de Ataré», «Las Bolleras» y «Las Jardineras». Los municipios organizaban concursos para las mismas y se otorgaban premios a las mejores organizadas y más lucidas. Las competencias alcanzaron gran importancia, y al carnaval habanero venían a competir las comparsas ganadoras de Ciego de Avila, Camagüey, Trinidad y la provincia de Oriente, entre otras.

Según la confiable investigación de Galán hubo tres categorías de Comparsas, las Típicas: El Alacrán; Las Bolleras; Los Componedores de Batea (1908); La Gangá. Artísticas: Las Jardineras; Príncipe de Rajá; Las Fruteras; La Sultana. Y Extra: Los Dandys de Belén; Los Marqueses de Atarés; Los Charros Mexicanos. En Santiago de Cuba fueron famosas las comparsas La Caza del Jabalí; Los Brujos; Las Auras y la Kimona (de la Placita, barrio Santo Tomás). Se observan además en las mismas sus influencias étnicas, del componente español se creó Las Jardineras; del chino nació en 1930 la comparsa «La danza del león»; del componente africano teníamos desde 1908 «El Alacrán», y hasta de los árabes se creó «La Sultana» en 1940.

En diferentes años también desfilaron por La Habana las comparsas de El Gavilán; Mandinga Moro Rizo; Mandinga Moro Azul; Los Peludos; La Culebra; Los Congos Libres; El Alacrán Chiquito; El pájaro Lindo; etc, que fueron de las más antiguas.

Lo que iniciaron nuestros esclavos al contacto con lo criollo (recordemos que esta modalidad de la Rumba es una variante de la Conga) se convirtió en tradición de nuestro pueblo y se exportó a diferentes países, que han logrado imponerlas en sus fiestas como propias.

CUESTIONARIO PARA NO PERDER LA CUBANIA Y PARA LOS QUE QUIERAN CONOCER NUESTRAS COSTUMBRES

1.- ¿Qué significa la frase «Andar en Comparsa»? Implica colectividad, vestidos iguales, hacer un grupo lo mismo.

1.- ¿Por qué algunos afirman que la rumba nació en Matanzas? Por la popularidad que adquirieron la agrupación Los Muñequitos de Matanzas que se especializaron en este ritmo, pero ellos surgieron muchos años después de haberse interpretado rumbas en La Habana y Oriente.-

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Me gustaría invitalo si no lo ha hecho ya, a leer mis Estampas de Cuba que se publican o se han publicado en:

Páginas de internet –

Página de Jorge Aguilar, autor del libro «El costo de las ideas», sección «Estampas de Cuba»: http://www.bright.net/~osmany/

Página de José Martí, de Hilda Luisa Díaz Perera, sección Artículo del Mes «La Guantanamera»:

http://www.josemarti.org

O directamente a:

http://www.josemarti.org/temas/articulodelmes/articulosanteriores/articulosanteriores.htm

También «El monumento a José Martí»: en:

http://www.josemarti.org/temas/muerte/mausoleo.htm

Página de Motivos cubanos, de Eric Mari, sección en español «Estampas de Cuba»: http://www.cubanmotives.com

Página de Música cubana, de Eduardo Núñez, tema la Guantanamera, Danzas Afrocubanas: http:// www.soncubano.com/

Página de Guanabacoa, de Miriam Mata: http://members.aol.com/Guanabacoa/cuba.html

Revista Literaria Nexos: buscar en la sección ‘Narrativa y Teatro’, bajo el título de «Elegguá es el primero»: http://www.members.Tripod.com\~nexus2

(Anteriormente ensayo sobre La Rumba

http://members.tripod.com/~nexos2/pormaria.htm#P.

y Ensayo sobre el Cementerio de Colón

http://www.members.Tripod.com\~nexus2 )

HASTA AQUI LA CONTRIBUCION A FECHA AGOSTO 2000