En el Teatro Martí, institución que este domingo reabrió sus puertas en la calle Santo Tomás, en el centro histórico de Santiago de Cuba, la inversión realizada ascendió a más de 1 200 000 pesos para una remodelación casi capital de la instalación. Lo que ha quedado allí para beneficio del público santiaguero tiene un solo calificativo: joya.

Desde hace tres años María del Carmen Armiñán Heredia es la directora del “Martí”. Ella resume así el trabajo que ha cambiado por completo a la institución:

“En verdad, el teatro ya estaba pidiendo una reparación y así comenzó, de una manera sencilla. Pero fue creciendo y abarcando más y más hasta que rebasó el presupuesto de Cultura y entonces el Gobierno en el territorio aportó y se cambiaron totalmente la cubierta y el cielo raso; fueron repelladas todas las paredes y arreglados los baños del primer piso y del segundo; la cabina de audio y luces es casi nueva; las luminarias del lobby abajo y arriba fueron sustituidas por lámparas finas; las 300 butacas de la platea son nuevas; las 215 del balcón están en magníficas condiciones; las escaleras y la decoración en general también fueron mejoradas, y salones y camerinos… vaya el ´Martí´ está como nuevo.”

El 17 de agosto de 1905 fue inaugurada la instalación como teatro de variedades; luego, en varias ocasiones cambió y llegó a ser hasta cinematógrafo. Para suerte de la ciudad prevaleció la condición de teatro y hoy un pequeño colectivo de 12 trabajadores: técnicos de luces y de audio, auxiliares de sala, jefes de escena, tramoyistas, productor, auxiliar de servicios, junto a la directora, asumen la tarea principal con las artes escénicas, fundamentalmente de danza,  aunque también ofrecen la instalación a eventos diversos, festivales…

La ESEO, entidad constructora de Cultura; el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la ASTOC, Retomed y Tecnoescena han unido sus esfuerzos para poner a punto al “Martí”, que aun ya reabierto este domingo, aún le faltan pequeños detalles en la tecnología de luces y audio. Por ejemplo, el equipamiento utilizado en la reapertura es un préstamo que le hizo a la instalación el cantautor JG en gestiones artísticas en la ciudad santiaguera.

Por lo pronto, las niñas y los niños fueron los agraciados de esta mañana dominical al ser mayoría entre el público que al 50% de la capacidad del teatro debido a la COVID-19 ocupó la platea y el balcón para disfrutar de “Entre narices y chisteras”, de la compañía Variedades Santiago, mientras que el personal de los estudios Siboney de la Egrem en Santiago de Cuba, hacían “zafra” en el bello lobby, con la venta de discografía infantil y otros productos del mayor sello de discos en Cuba.

“Esto ha quedado bellísimo y es un regalo muy especial para la ciudad en su aniversario 505”, dijo Yadira Casas Fuentes, integrante de la dirección municipal del Sindicato de Trabajadores de Cultura, presente en la reapertura del Teatro Martí, una auténtica joya de esta urbe sur oriental.

Escrito por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón en SIERRAMAESTRA.CU