Sitios donde degustar elaboraciones gastronómicas y de la coctelería de la más alta factura los hay en la ciudad de Santiago de Cuba, pero si de un lugar donde la cubanía haga galas se trata, entonces no existe otro como el restaurante El Morro, ubicado junto a la fortaleza San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad, a la entrada de la bahía santiaguera.

Y cuando se dice cubanía ha de leerse y entenderse en el más amplio sentido de la palabra, porque no es solo lo que se sirve, o su ambientación a la criolla, sino, muy especialmente, el desempeño de sus 19 trabajadores, principales responsables de cuanto allí acontece.

Calidad, agilidad y buen trato caracterizan el servicio en El Morro

Como máximo ejemplo podrían mencionarse los dos años que lleva el centro ostentando la condición de Vanguardia Nacional, y su propuesta para volver a alcanzarla este año, pero hay más detrás de todo ello.

Bien lo sabe Santiago Téllez Chávez, chef de cocina, también Vanguardia Nacional y uno de los que allá por 1988 se dispuso a hacer del restaurante un espacio para que nacionales y extranjeros tuvieran al alcance de la mano un rincón a lo cubano.

“Aquí se mezclan muchas cosas que le dan un toque único, la comida que hacemos tiene un peso especial porque reproduce lo que por siglos ha caracterizado a la culinaria de este país. Están presente el potaje o en su defecto el sopón santiaguero, el congrí, el cerdo asado, los tostones, además de platos como la ropa vieja, el tasajo, o los buñuelos de malanga, que me atrevo a asegurar no son muy comunes en el servicio gastronómico de la ciudad.”

Todo dispuesto en fuentes, sobre mesas de madera, sin manteles, a la usanza de los tiempos de corsarios y piratas, con jarras de barro, taburetes, y pisos de losa de arcilla sin pulir que no hacen más que evocar tiempos añejos de esta Cuba nuestra.

Santiago, el chef de cocina, premiado en eventos nacionales y extranjeros de culinaria, junto a su equipo de trabajo, mucho tiene que ver en los éxitos de El Morro

A ello súmele la sonrisa y las buenas ganas de atender al visitante, venga lo mismo de mercados tradicionales como Canadá, Francia, España o Italia, o de naciones como Egipto, Japón, China, Eslovenia, Israel o Rusia, sean famosos como Paul Mac Carney, o como el protagonista de la película La Máscara; Frank Fernández, Omara Portuondo, Eliades Ochoa, o las hijas de Rockefeler, o sean personalidades del rango de embajadores, presidentes, expresidentes y ministros, o bien sean gente común y sencilla como los 36 santiagueros y santiagueras que cada mes atienden, según las capacidades que otorga la CTC.

“Todos son bienvenidos -dice Reina Reyes, una de las dependientas y Vanguardia Nacional-, nuestros clientes nos privilegian con su presencia, nos complace atenderlos, y parece que salen satisfechos porque así lo refleja el libro de visitantes, donde no faltan las frases de elogio que nos estimulan y las sugerencias que nos ayudan.”

En este restaurante, perteneciente al Grupo Empresarial Extrahotelero Palmares, delimitar las fronteras entre sindicato, administración y núcleo del Partido a veces se torna difícil, unirse en un fin común es la premisa, y el resultado salta a la vista.

Un colectivo con resultados tangibles que dice estar dispuesto a cumplir cualquier tarea que se le asigne

De enumerar algunos de los más notables saldos del colectivo se encargan José Angel Pérez Negret, administrador, y Ramón Alvarez, secretario general de la sección sindical:

“Sobrecumplimiento del plan de ingresos y de la propina para la salud con Romilio Enrique Portuondo como mejor propinero, reiterada representación en eventos competitivos y otras actividades dentro y fuera de Cuba, especialmente Reina Reyes, Santiago Téllez y Limay Pérez, óptimos indicadores de eficiencia económica, aporte a obras sociales, donaciones de sangre, movilizaciones a la caña y el café, entrega de valijas a centros educacionales y de la salud, y una seria y sostenida labor de prevención y concientización con los trabajadores que ha posibilitado mantenernos por más de cinco años sin hechos de ilegalidades, indisciplinas ni delitos.”

Súmele a todo eso la privilegiada vista del Mar Caribe que disfrutan los comensales, la brisa que de él llega, la música de excelencia que deja escucharse en las voces del trío Romance… y entonces ya no habrá dudas: Cuba, su espíritu, su esencia, pueden estar resumidos en un pequeño rincón de su geografía, y allí puede haber un grupo de cubanas y cubanos, orgullosos, como los 19 trabajadores del restaurante El Morro, de lo que su centro laboral representa.

Escrito por Betty Beatón Ruiz  en SIERRAMAESTRA.CU (2011)