El emigrante español, Facundo Bacardí, inició la tradición del Ron de Cuba

Facundo, nació en Sitges en el año 1814, era hijo de un comerciante de vinos español de Tarragona, que en 1830, como tantos otros españoles, marchó con su familia para establecerse en Cuba. Facundo y su familia eligieron Santiago de Cuba donde Facundo prosperó en el mismo negocio que había aprendido de su padre. En 1843 se casó con Amalia Victoria Moreau.

El afan investigador de Facundo le llevó, en 1852 a experimentar con el proceso de destilación del ron con el objetivo de obtener una bebida más suave, mas lijera que los aguardientes que hasta la fecha se destilaban en los ámbitos rurales cubanos para que tuviera aceptación mayoritaria en la sociedad. En este momento, el ron se hizo de forma barata y no se consideraba una bebida refinada, y rara vez se vende en las tabernas de categoría

Facundo comenzó el intento de “domesticar” ron mediante el aislamiento de una cepa patentada de levadura que todavía se utiliza en la producción de Bacardí. Esta levadura da ron Bacardí su perfil de sabor. Después de experimentar con varias técnicas se le ocurrió la filtración a través de carbón del ron, para eliminar las impurezas que otorgaban el mal olor y sabor.

Además de esto, Facundo envejeció el ron en barricas de roble blanco, que tuvo el efecto de mellowing en la bebida.

El producto final fue el primero o el ron claro, “blanco” en el mundo. Por fin, y tras muchos ensayos, Facundo Bacardí obtuvo un tipo de mezcla que se ajustaba a una fórmula satisfactoria para la consecución del objetivo de quitar al ron el fuerte olor y sabor de la destilación rudimentaria que se realizaba con la melaza de la caña.

El emigrante español se decidió a adquirir una antigua destilería en Santiago para desarrollar su nueva formula y el 4 de febrero de 1862 fundó la empresa Bacardí con su caracteristico murcielago como simbolo identitario para fabricar y vender el nuevo producto.

Sus hijos José, Emilio y Facundo colaboraron activamente en este negocio familiar. Los dos últimos apoyaron públicamente la insurrección independentista de 1868, lo que ocasionó que la empresa tuviera problemas con las autoridades españolas, manteniendo siempre una posición abiertamente independentista, a causa de las injusticias sociales y comerciales que España estaba cometiendo en Cuba.  Emilio Bacardí, el hijo mayor de Don Facundo, fue encarcelado en varias ocasiones y fue exiliado de Cuba, a una prisión española, por haber luchado en el ejército rebelde contra España

La marca Bacardí obtuvo en 1876 la Medalla de Oro de la Exposición Universal de Filadelfia (EE.UU.) y posteriormente otros prestigiosos reconocimientos en Europa, Estados Unidos y Cuba llegando a convertirse en una de las empresas mas rentables y mundialmente reconocidas de Cuna por la calidad de sus productos y el trato dispensado a sus trabajadores, manteniendo una relaciones laborales muy avanzadas para su tiempo.

Ese mismo año Facundo Bacardí se retiró del negocio, dejándolo en manos de sus hijos, que más tarde, en la década de los 90 del soglo XIX, se asociarían con su cuñado Enrique Schueg, gracias a cuyo aporte de capital la empresa se expandió, aumentando las exportaciones y abriéndose a nuevos mercados.

El emigrante español Facundo Bacardí, fundador de la compañía murió diez años después de su retiro con el honor de haber creado el primer ron ligero cubano que marcaría la tendencia mundial futura para este tipo de licor, obtenido en base a la melaza de la caña de azucar, danto a Santiago de Cuba el honor de haber sido el origen de esta bebida.

Los hermanos de Emilio, Facundo y José, y su cuñado Enrique Schueg, permanecieron en Cuba con la difícil tarea de mantener la empresa durante un período de la guerra de los 10 años. Las mujeres de la familia se exiliaron en Kingston, Jamaica.

Su hijo Emilio tuvo contactos con José Martí en 1892 en Nueva York, luchó por la Independencia de Cuba, y llegó a ser el primer alcalde post-colonial de Santiago en 1899, nombrado por el general estadounidense Leonard Wood  y senador de la República (1906).

En 1912, Emilio Bacardí viajó por todo el mundo llegando a Egipto, donde compró una momia para el Museo Bacardí de Santiago de Cuba, el primer museo de Cuba.

En Santiago, su hermano Facundo Bacardí M. continuó gestionando la empresa  con Schueg, que inició la expansión internacional de la compañía mediante la apertura de las plantas embotelladoras en Barcelona, ​​(1910) y Nueva York (1915).  la planta de Nueva York pronto fue cerrada debido a la prohibición de la “ley seca”, sin embargo, durante este tiempo Cuba se convirtió en un punto de acceso al alcohol para turistas de Estados Unidos.

En 1922 Emilio abrió una nueva destilería en Santiago. En 1930 abrió la Schueg Art Deco edificio Bacardí en La Habana y la tercera generación de la familia Bacardí entró en el negocio.

Facundito Bacardí era conocido por haber invitado a los estadounidenses  a “venir a Cuba y se bañarse en el ron Bacardí.” Un nuevo producto fue introducido: la cerveza Hatuey .

La “Catedral del Ron” fue denominada la destilería Bacardí en Cataño , Puerto Rico , cerca de San Juan

La transición de Bacardí en una marca internacional se debió principalmente al “genio de los negocios” Schueg que identifica “la marca de Cuba como el hogar de ron, y Bacardi como el rey de los rones” y se expandieron en el extranjero, primero en México (1931), luego en Puerto Rico (1936). A continuación, se expandió a los Estados Unidos (1944).

Durante la Segunda Guerra Mundial, la compañía fue dirigida por el hijo de Schueg, José “Pepín” Bosch. Pepín asentó las importaciones en la ciudad de Nueva York, y se convirtió en Ministro de Hacienda de Cuba en 1949.

Portuondo y otros miembros de la familia Bacardí inicialmente apoyaron el levantamiento de Fidel Castro y la revolución del M-26-7. Pepín Bosch donó personalmente  decenas de miles de dólares para el movimiento, y actuaron como intermediario entre los revolucionarios y la CIA para calmar preocupaciones de esta último.  Los miembros de familia Bacardí, los empleados, y las instalaciones fueron claves en la lucha clandestina del movimiento revolucionario y la compañía apoyó la revolución públicamente. 

Como se indica la empresa Bacardí apoyó abiertamente la revolución contra la dictadura de Fulgencio Batista aportando importantes fondos a la causa revolucionaria, llegando a ser empresarios valedores de la reciente revolución cubana, en el primer viaje de Fidel a Nueva York en 1960.

Tras la estatalización de la economía y la confiscación de sus activos el 15 de octubre de 1960, la familia Bacardí abandona Cuba y sigue comercializando su ron desde el resto de sus factorias en el mundo.