Su nombre es Miko y es una de las streamers virtuales más populares de Twitch. Pero detrás se esconde «The Technician», pseudónimo de la programadora que da vida a la influencer que ya alcanza los más de 680.000 seguidores. Al contrario que otros personajes virtuales, Miko no está generada totalmente mediante CGI, sino que se basa en un traje de captura de movimientos de unos 30.000 dólares.

La programadora fue despedida del estudio de animación donde trabajaba, pese a llevar solo unas pocas semanas en Los Ángeles. Su carrera se vio truncada y el contrato de alquiler de 2.000 dólares al mes la dejó atascada. Su solución fue apostar por Twitch, crear contenido e invertir en el equipo necesario para crear Miko. En solos unos meses, el crecimiento de su canal ha sido meteórico y ahora emplea a un equipo de siete personas.


El auge de los «youtubers virtuales»

Miko representa uno de los ejemplos más conocidos de los denominados Vtubers, esos creadores de contenido que no muestran su rostro real pero sí se encuentran delante de la cámara. La representación virtual les permite realizar más movimientos y efectos de los que sería normal y por otro lado en algunos casos les ayuda a mantener su privacidad.

En el caso de Miko, la programadora permite a los suscriptores que realicen pagos mediante los Bits de Twitch decidir cómo interactuar con la streamer, permitiendo por ejemplo agrandar su cabeza o directamente «matando» al personaje.

En una entrevista con The Verge, la técnica detrás de Miko explica el personaje: «es un personaje de videojuego fallido. Su sueño es que quiere estar en un videojuego triple A, pero está tan desgastada y con fallas que no pudo».

Codemiko

Al contrario que otros Vtubers, en este caso sí se conoce el rostro de la persona que hay detrás. «Creo que pasé de unos 200 a unos 10.000 espectadores en un par de semanas«, explica la programadora. Un cambio repentino provocado a partir de un tweet que se volvió viral donde se mostraba a ella junto a su personaje y mostraba cómo se movía con su traje de captura de movimiento.

Durante las primeras semanas, a finales del año pasado, sus ingresos eran de unos 300 dólares al mes y debía miles de dólares por la compra del equipamiento. Afortunadamente para la creadora, sus ingresos han crecido enormemente. «Mis ingresos se triplicaron el día que permití a la audiencia poder matarme y cuando permití poder silenciarme durante 30 segundos«. Una serie de acciones que con los streamers clásicos sería impensable, pero que con el añadido de lo virtual se pueden ampliar las posibilidades de interacción.

Vía | Digital Native


La noticia

Esta streamer virtual con casi 700.000 suscriptores es en realidad una programadora con un traje de captura de movimiento de 30.000 dólares

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Enrique Pérez

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Author: Enrique Pérez

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