Talleres sobre aristas del canto a voces serán uno de los atractivos del XXXIII Festival Internacional de Coros, que se desarrollara aquí del 28 de octubre al 3 de noviembre próximos, informaron sus organizadores.

Después de una interrupción en citas anteriores retornarán esos espacios teóricos, que contribuirán a una actualización y un mayor conocimiento sobre esa vertiente sonora y estarán a cargo de reconocidos estudiosos de Cuba, México, Estados Unidos, Italia y Sudáfrica.

Con el nombre de Electo Silva, fallecido maestro fundador del Orfeón Santiago y de los Festivales, el encuentro dedicará el homenaje a los premios nacionales de Música Leo Brouwer y Roberto Valera, ambos con prolíficas obras que incluyen la composición coral.

Serán ocho los talleres, que abordarán pormenores de la música vocal antigua de los denominados viejo y el nuevo continente, italiana del siglo XIX, coral cubana, de jóvenes compositores cubanos, cantos gregorianos y coros de niños.

Una especial oportunidad será el disfrute de las voces infantiles del proyecto sudafricano El tren de la paz (The peace train), con unos 150 integrantes que interactuarán con los pertenecientes a formaciones nacionales en un empeño que rebasará fronteras culturales e idiomáticas.

Tomarán parte agrupaciones de Venezuela, Sudáfrica, Estados Unidos, Francia, Ecuador y México, que confraternizarán con colectivos cubanos como el Nacional con sus formatos DeProfundis y EntreVoces; Vocal Leo, reciente ganador de un premio internacional, y los de Matanzas, Cienfuegos y Camagüey.

También estarán el de la Escuela Nacional de Arte, los de las provincias de Villa Clara y Ciego de Ávila, el de la Empresa de Telecomunicaciones y los santiagueros Madrigalista, con sus más de 60 años, y Música áurea, junto a otros del movimiento de artistas aficionados.

Iniciado en 1961 por Silva, el Festival ha congregado desde entonces a lo mejor de la música coral cubana y de otras latitudes, en una comunión de voces y estilos con una vigencia y actualidad a toda prueba frente a las corrientes sonoras de la modernidad.

La tradición coral de esta ciudad se remonta a los fomentados siglos atrás en la capilla de la catedral por Esteban Salas, considerado el primer músico de la isla, y se ha mantenido con agrupaciones emblemáticas como el Orfeón y el Madrigalista, este último el más antiguo en Cuba.