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Este es un post familiar y emocionado, aunque tiene un presidente, el mío, y de Cuba.

Estas palabras son sobre un joven que se sentó una noche a escuchar poesía y trova, en el parque del Angelote de Holguín, en una peña que yo hacía en Romerías, y sobre una muchacha que dirigía allí el Centro Provincial del Libro, y corría de una actividad cultural a otra, pero siempre encontraba un instante para preocuparse por mí y el resto de los invitados. Al joven lo volví a tener cerca, en el penúltimo congreso de la UNEAC, y recuerdo una larga conversación junto a la artista plástica Gretell Arrate, en un pasillo del Palacio de las Convenciones, sobre mil y un temas culturales.

Ambos cálidos y cercanos. Como hoy. Estas flores que recibí de sus manos, cultivadas al calor santiaguero, llegan a mí por la Jornada de la Cultura Cubana y mi cumpleaños próximo. Y hoy, como esas veces, también fluyó el diálogo sobre nuestros tiempos y los tiempos que queremos legar a nuestros hijos. Y la cultura, la escritura, las redes, los que hacen carrera del odio mientras un país se empeña en la carrera difícil del amor a los otros, y la certeza de que será el amor…

Hoy es el cumpleaños de mi madre, sostén espiritual de mi familia, y de mi concepto de Patria. Se lo dije a mi presidente, Miguel Díaz Canel, y a Liz Cuesta, y cumplo su pedido de entregar las flores a mi madre. Por eso este es un post familiar, de un día en que se entrecruzan muchas maneras de querer. Y de estar en Cuba.

Nos liberamos del nasobuco para las fotos. Y dejamos el abrazo intacto en los ojos. Gracias por este regalo. Aquí seguimos.

Tomado de: Perfil de Facebook de Teresa Melo

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Author: Teresa Melo

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