La desafiante Iglesia Catedral de Santiago de Cuba

Destruida por las llamas en varias ocasiones, codiciada por corsarios y piratas, víctima de terremotos y azotada por los huracanes, se erige hoy la Catedral de Santiago de Cuba como uno de los lugares más bellos y antiguos de la ciudad.

Considerada una joya de la arquitectura de la urbe, no siempre mostró la cara que hoy conocemos. Y ello se debe a que a lo largo de sus siglos de existencia, ha sido reconstruida en varias ocasiones distintas.

La ambición de corsarios y piratas que rondaban por el Caribe hizo que fuese reparada durante los años 1666 y 1670. Posteriormente, durante los terremotos de 1678, 1766, 1852 y 1932, trajeron como consecuencia que quedase parcial o totalmente destruida.

Y es que la Catedral de Santiago de Cuba ostenta el no deseado record de ser la edificación de su tipo que más veces ha sido reconstruida y remodelada en nuestra ciudad.

Ubicada en el parque Céspedes, posee un inconfundible estilo que la hace paradigma de la arquitectura ecléctica. Esto se debe a que la fachada que en la actualidad muestra, es fruto del talento del arquitecto Carlos Segrera, quien mantuvo detalles del neoclasicismo y añadió algunos elementos de la arquitectura clásica: columnas de orden corintio, arcos y torres.

Completan la fachada principal dos esculturas de mármol: una del Padre de las Casas y la segunda del primer descubridor de Cuba, Cristóbal Colón.

Aunque estas modificaciones se realizaron entre los años 1916 y 1922, existe una curiosidad, y es que Segrera decidió mantener el diseño original de una de las fachadas del inmueble, la que corresponde con la parte del fondo.

La Catedral de Santiago de Cuba es una obra de arte que atesora en su interior verdaderas obras de arte: la pintura del Santo Ecce Homo, tablilla de 330 mm de altura y considerada como la más antigua del país; obras pictóricas de los siglos XVII y XVIII y el Coro de los Canónigos, que es una obra exquisita de ebanistería, y muchas más.

La Iglesia Catedral de Santiago de Cuba, Consagrada Santa Basílica Metropolitana desde 1879 por el Papa Pío IX, embellece nuestra ciudad con un estilo arquitectónico de inigualable belleza y ofrece a quien la visita, una de las vistas más fabulosas del corazón de la urbe.