La música que tuve en las Romerías

Liuba y Sosa cantan En Falso de Graciano Gómez y Gustavo Sánchez Galarraga

Corría mayo, sin aguaceros, y Holguín se abrió con sus afamadas Romerías, la más entrañable de las fiestas, al decir de Liuba María Hevia, y lo más grande de la vida, según Kelvis Ochoa. Lo cierto es que es una sucesión de música absoluta, envidiable.

Los organizadores de las Romerías cuentan en su evento con una representación extensa, ya no solo de tendencias, sino de edades y lugares; tanto así que las figuras salen para brindar cupo a otras. Desde el rock and roll de Switch (Artemisa), una banda que sobrevive a los estertores de la aparentemente insostenible industria musical cubana, hasta las trovadoras de Motivos personales (Ciego de Ávila).

Cimafunk fue otro de los presentes en las Romerías

Existe en las Romerías una sumatoria de talentos que no sé hasta qué punto existirá en algún otro evento cubano. Es imposible abarcar todo lo que allí ocurre con una sola vida; habría que tener una existencia cuántica para poder ir de un concierto de Ramón Valle, a los talleres sobre Industria musical dentro del sector creativo y no perderse, además, las presentaciones de Cimafunk, Fernando Cabrejas o Marta Campos.

De Jazz y otros asuntos

Ramón Valle fue el invitado especial para celebrar los 80 años del Teatro Eddy Suñol. El pianista, holguinero por cierto, sedujo con su presentación del 3 de mayo acompañado  por la Sinfónica de Holguín, y sorprendió a muchos con una defensa sostenida del reguetón, que se entiende porque, al fin y al cabo, el pianista dice no encasillarse, más bien se define como una suerte de camaleón.

Jazz hubo y del bueno en esta  edición 26 de Romerías, y no solo por Valle. Por ahí pudo verse y escucharse a muy destacados artistas como Alejandro Falcón o Rolando Luna, y locales y extranjeros como la Jazz Band del Conservatorio de Música José María Osorio que abrió el evento jazz en Romerías, y el pianista Jairo Andrés Rodríguez, de Chile.  A lo dicho, sumemos las clases magistrales de Giraldo Piloto.

Traba son

Liube María Hevia y Eduardo Sosa

Destrabar la trova, un espacio que lideró el cantautor Eduardo Sosa, es uno de esos encuentros realmente memorables. Casi cada tarde, a las tres, el cantor trató de tener junto a sí a otro de su estirpe que le contara vida y obra y, junto a la guitarra, cantara o hiciera dúo.

La presentación junto a Liuba María Hevia sufrió algunos desajustes técnicos, que por suerte Sosa y Liuba supieron remontar a base de interpretaciones y buena vibra. Liuba contó su gusto por la ciudad, un gran amor holguinero, y cantó temas entrañables como Luna del 64, además de entonar junto a Sosa En falso de Graciano Gómez y Gustavo Sánchez Galarraga, una interpretación que la mayoría agradeció.

Destrabar la trova ocurrió en el Club Siboney. En este lugar Ediciones la Luz presentó el libro Luna del 64, como la canción ya citada. Un cancionero con obras de Hevia.

Marta Campos

El espacio de Eduardo Sosa, esta vez, tuvo un segundo momento de mejor técnica y diálogo intenso con Marta Campos, una mujer que tuvo tiempo de altura junto a José Antonio Quesada, apegada al son, de una alegría sostenida que ella sabe llevar a su público de manera casi mágica.

Con Jorgito Kamankola

Desafortunadamente se sintieron  las ausencias de Frank Delgado y Ray Fernández, pero tuvimos la suerte de contar cada tarde con trovadores jóvenes como los muy destacables Manuel Leandro y, lean bien este nombre, Sandra Ivette Berriel. Además estuvieron otros más entrados en años y con propuestas firmes como  Inti Santana, Leo García o Fernando Cabrejas, de quien también se presentó un libro.

Escuchando a Liuba y Sosa cantando En Falso de Graciano Gómez y Sánchez Galarraga
Sandra Ivette Berriel , extraordinaria esta matancera. Feeling y swing en la nueva canción cubana

Jorgito kamankola volvió a mostrar estirpe. Solo o con banda este trovador que rapea, o viceversa, se presentó en el Callejón de los Milagros o en otros espacios siempre colmados de jóvenes que coreaban sus temas. También en estas fiestas pudo escucharse a Karamba y a los holguineros Mentes Callejeras.

Romerías y mayo, Holguín y música en todas partes, no solo jazz y trova, no solo reconocidos al estilo de Polito Ibáñez, muy jóvenes cantores se reencontraron en las esquinas o los espacios abiertos.

Y además hip hop y electrónica con Dj Reymel, DJ Gay, Yeiko, MC Escobar, El Opuesto o las batallas con Desde la Calle y Anónimo Consejo.

Todo lo dicho suma además eventos donde participaron Tumbas francesas de Guantánamo, Santiago de Cuba y Holguín y ni hablar de los encuentros informales. Romerías tuvo además espacio para recordar el centenario de Juan Blanco o talleres de análisis de la industria musical cubana.

Leo García e Inti Santana

En fin, la más entrañable de las fiestas. Ocho días de un mes de mayo en el cual lo mismo comes mirándote  en los ojos de Brenda Navarrete, te bebes una cerveza junto a Ramón Valle o escuchas las suaves canciones de Heidi Igualada. Un tiempo que deberíamos repetir una y otra vez aún con ausencias y desaciertos, con algún que otro cable perdido. Holguín deja luego de sus Romerías la sensación de que todo es posible, de que Cuba sigue siendo la Isla de la música, que estas fiestas son, Indudablemente. Lo más grande de la vida.

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Author: Rogelio Ramos Domínguez

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