La invasión de Ucrania ha llevado las posibles relaciones entre el independentismo catalán y el Kremlin a una nueva dimensión

La exconsejera de Educación de la Generalitat y actual eurodiputada, Clara Ponsatí, acaba de publicar el libro ‘Muchos y ninguno’ (La Campana), donde subraya su frustración cuando observó, en 2017, que ningún compañero suyo en el Ejecutivo catalán no estaba dispuesto a ir hasta el final para proclamar la República catalana en el Parlament. Ayer, aprovechando la promoción de su obra en declaraciones a RNE, destacó que los independentistas tienen que saber que no hay luchas de ambición tan desmesuradas como la creación de un nuevo estado que puedan alcanzarse sin gente dispuesta a pagar el peaje de morir por el camino.

Este concepto de “independencia al coste que fuera” ya tuvo importancia en algunas reuniones del que fuera llamado ‘estado mayor’ en 2017. En concreto, había quien hablaba en estas fechas, y de manera impúdica, de que con 100 muertos bastaría para que se produjera una situación que obligara a reaccionar a la Unión Europea y a mediar entre el estado español y la nueva República cuando fuera que acabase surgiendo.

Así pues, esta idea de “al precio que sea” puede adoptar distintas caras, pero siempre se sustenta en la misma base: los costes son altos y se tienen que asumir porque, al final, las penurias valdrán la pena. Es precisamente en dicha tesis en la que hay que bucear para entender los esfuerzos de entonces por aproximarse al Kremlin y, así, reunir apoyos para la causa independentista del entorno de Carles Puigdemont y, más en particular si cabe, de su jefe de gabinete, Josep Lluís Alay. Fue bajo este paraguas, el del concepto “al precio que sea”, cuando con una mano se prometía el proyecto soberanista solvente -esto significa, europeísta-, y con la otra se buscaba el amparo de Moscú, para que Vladímir Putin, llegado el caso, reconociera a una Cataluña independiente o, al menos, mostrara su predisposición.

El contexto actual ha provocado que la situación haya adquirido una nueva dimensión. Con la invasión de Ucrania como gran telón de fondo, y tal como señala El Confidencial, los contactos entre el independentismo catalán y su posible vínculo con Rusia han pasado a ser investigados, o así lo aprobó el Parlamento Europeo en un informe, por las altas instancias. Desde el principio la Generalitat ha mostrado silencio al respecto, pero la verdad del “al precio que sea” necesita aflorar para saber hasta qué punto se llegó -o se quería llegar, claro-.

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Author: viajes24horas

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