La Trovita, en La Casa de la Trova, el Templo de la Trova y el Son en la Meca de la música cubana,

la trovitaUn templo, sea de lo que sea, merece un respeto, seas o no creyente, y en Santiago de Cuba existe un templo muy especial, el Templo de la tradición musical de Cuba, donde peregrinamos, desde todo el mundo, los amantes de la Trova y el Son para beber en la fuente musical de Cuba, la Trovita en La Casa de la Trova.

En este Templo, único en el mundo, se viven diariamente momentos irrepetibles para los miles de peregrinos que allí nos damos cita a lo largo del año. Desde las 11,30 de la mañana comienza a disfrutarse del saber y el sabor de la Trova tradicional en Trovita, la sala pequeña original que creara Almenares, donde los trovadores se acercan con sus guitarras y las voces viejas y añejas van desgranando, una tras otra, con exquisito cariño y dedicación, las grandes obras maestras de los trovadores clásicos, auténticas obras maestras de la literatura minimalista que consigue en cuatro estrofas una perfecta definición del amor y el desamor, canciones desgarradoras que se asemejan a las viejas coplas españolas donde se desgarra el alma del intérprete y en un momento mágico e irrepetible sientes como el dolor llega a  un éxtasis donde se abren las venas de un corazón herido… al compás de la música… , algo excelso,  grandioso, extraordinario, insuperable, excepcional, inestimable, espléndido, soberbio, admirable, inmaterial, celestial, divino, glorioso, paradisiaco, artístico, ideal, elevado, etéreo, excelso, inefable, majestuoso, soberbio… y a la vez sencillo, elemental, básico, fácil, asequible, simple, fino, natural, sobrio, discreto, campechano, sincero, directo, claro, inocente, ingenuo, humilde, afable, espontáneo y nada artificial…

Durante todo el dia, alternándose la Trova y el Son interpretado por grupos con distintos formatos, en los distintos salones, e incluso en el patio reina la magia, que aumenta cuando se riega con un buen trago de ron añejo santiaguero pues como Almenares dijo, “la trova sin trago, se trava”

Durante la mañana y la tarde todo transcurre en paz en el Templo y la cultura tradicional santiaguera fluye de forma natural entre intérpretes y público, incluso en algunos momentos alguien puede ilustrar al “feligrés”, narrando la vida de un autor o cualquier anécdota de un intérprete, de forma fidedigna o inventada, pues en definitiva la inventiva del santiaguero puede adornar las historias hasta llegar a disfrazar la realidad para convertirla en un relato propio del realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Visita imprescindible, al menos, una vez en tu vida si tu religión es la música, aquí nos encontramos los soneros del mundo.