La Tumba francesa La Caridad de Oriente

Santiago de Cuba, 12 de oct. – La Tumba francesa La Caridad de Oriente es un máximo
exponente de la transculturación del folklore haitiano cuyo origen está en la
migración de franceses y franco- haitianos quienes con sus dotaciones de
esclavos llegaron fundamentalmente  al
oriente Cuba a finales del Siglo XVIII y principios del XIX como consecuencia
de la Revolución
de Haití. Su creación formó parte de las llamadas sociedades de socorro y ayuda
mutua  nombradas de esa forma: Tumba
Francesa.  A finales del siglo XIX ya
existían, diseminadas en todo el territorio nacional, más de 45 Sociedades de
este tipo las que pronto tomaron su carácter mutualista y de recreación
esencialmente para los inmigrantes haitianos y sus descendientes.

La “Tumba Francesa La Caridad de Oriente” de Santiago de Cuba es una
reconocida expresión de la
Cultura Popular Tradicional de nuestro país pues trasciende
no solo por su valor patrimonial si no también como símbolo genuino de
identidad. Varias han sido las generaciones que han mantenido su legado,
cultivando las costumbres musicales y danzarias en un proceso de integración
que conforman las raíces de la  diversidad
cultural nacional cubana desde hace más de 150 años de su surgimiento, las que
han influido directa o indirectamente sobre otras manifestaciones artísticas
surgidas con posterioridad, como las congas y comparsas.

Sus representaciones se consideran Bailes de Salón al
constituir procesos heredados de la cultura francesa.  Las familias ricas de la colonia francesa de Santo
Domingo, o Saint Domingue, bailaban las danzas de la corte parisina de
Versalles de aquellos tiempos, por lo que muy pronto los mulatos y negros  pobres comenzaron a imitar estos bailes con
los toques de sus tambores. También tomaron sus modelos de vestir, comer,
apreciar las artes e incluso en las formas de relacionarse entre sí, por lo que
en el fondo mostraban  su origen francés.  Al llegar a Cuba, los emigrados continuaron
desarrollando tales prácticas aunque con comportamientos sociales y culturales totalmente
diferentes, nuevos, los  que con el paso
del tiempo hundieron sus raíces en las nuestras. Estas fiestas, sin perder su
esencia “afrancesada”, adoptaron rasgos peculiares del medio sociocultural
donde se desenvolvían hasta convertirse en elementos musicales y de danza
netamente cubanos.

Las Tumbas francesas como sociedades de recreo y ayuda
mutua estuvieron integradas por negros y mestizos francohatianos,
autodenominados “franceses,” a los que se sumaron negros esclavos y libertos
cubanos. Esas expresiones constituyen  una de las joyas más importantes en la gama  de expresiones del Patrimonio Cultural Vivo en
la Cultura Cubana,
condición legitimada en el año 2003 cuando fueron declaradas “Obra Maestra del Patrimonio Oral e
Inmaterial por la UNESCO
”.

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Author: Armando Céspedes Calderín

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