Las cubanas, verdaderamente privilegiadas

Santiago
de Cuba, 13 de mar. – Las cubanas son verdaderamente privilegiadas, con un
protagonismo decisivo en la vida socioeconómica de la nación, y pilares de
consideración en ramas que reclaman sensibilidad y conocimientos como la salud,
la educación y la investigación científica, un derecho conquistado tras el
triunfo de la Revolución, en enero de 1959.

Para enaltecer su
grandeza en el proceso revolucionario cubano bastaría aludir a la mambisa
Mariana Grajales, madre de la estoica familia de los Maceo; o Ana Betancourt,
quien se anticipó a la época alzando su voz para proclamar y defender  los derechos de la mujer.

Otras tantas podrían
sintetizar el coraje que las identificó en todos los tiempos y las historias
anónimas aún de aquellos momentos de combate silencioso o frente a frente del
enemigo como Haydée Santamaría, Melba las Hernández, Celia Sánchez, Vilma
Espín, Asela de los Santos, Gloria Cuadras…

Osadas fueron en los
días difíciles de la guerra, tanto en la sierra como en el llano;  ahí están sus huellas en el levantamiento
armado del 30 de noviembre de 1956 en la ciudad de Santiago de Cuba, cuando
noveles y fogueadas en la lucha clandestina hicieron historia durante y después
de esa intrépida acción, en el mismo instante en que el yate Granma navegaba
hacia el futuro con su carga valiosa y Fidel al frente.

Esos ejemplos han
sido el legado más perdurable para las mujeres de hoy, que lo han tomado como
estímulo para conquistar derechos y espacios; exigir un puesto en el trabajo;
ocupar responsabilidades en sectores estratégicos, y servir con desinterés a
otros pueblos hermanos.

 “En días difíciles como los que vivimos ahora,
con la agresividad del imperio y el recrudecimiento del ilegal bloqueo de los
Estados Unidos contra Cuba, son la inspiración y la mejor herencia para
crecernos en la vida, el trabajo y la defensa de la Patria”, expresa la jurista
Celia Araujo.

“Esa vocación de ser
útil, estar en la primera trinchera, de dar el primer paso para cumplir tareas,
sin olvidar la condición de madres, esposas e hijas en la formación del relevo,
la aprendimos de nuestra eterna presidenta Vilma Espín, subraya Sunilda Montes
de Oca, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el
municipio de Santiago de Cuba.

También son martianas
hasta la médula por convicción y de corazón y están más comprometidas que nunca
con una Revolución que es hija de las ideas del Apóstol de la independencia de
Cuba, que les dio libertad, dignidad, derechos y oportunidades para ocupar un
lugar protagónico en todas las esferas de la sociedad.

Motivaciones
les sobran para manifestarse con fuerza en defensa del pensamiento y la obra de
José Martí, en el año 2020, en que celebrarán el aniversario 60 de la
constitución de la FMC, creada por idea de Fidel el 23 de agosto de 1960 con el
aliento de su eterna presidenta Vilma Espín.

Por
eso para Cristina Gutiérrez, funcionaria de la FMC en el Centro Urbano Abel
Santamaría, de Santiago de Cuba, la grandeza de Martí es tal que cuando se
intenta mancillar su imagen y manipular o tergiversar su pensamiento por
delincuentes de la peor calaña, se revitaliza el amor hacia quien encarna el
alma de Cuba y representa lo más sagrado de la nación.

Las
hijas de esta tierra celebraron su día internacional este 8 de marzo, con   presencia creciente en todas las esferas de
la sociedad, indicios de que están presente el pensamiento de Fidel y la devoción de Vilma, heroína y
conductora de los destinos de las cubanas desde 1960, ardientes defensores de
sus derechos y participación multifacética en la sociedad.

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Author: Aida Quintero Dip

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