Las vivencias del Adonia

El sonido de la sirena irrumpiendo la tranquilidad de la bahía de Santiago de Cuba anunciaba la llegada del buque estadounidense Adonia al puerto Guillermón Moncada.

En el malecón, pobladores se congregaban para darle la bienvenida a la ciudad. La conga, el son y el baile alegraban el momento.

El buque Adonia perteneciente a la compañía de cruceros más grande del mundo Carnival, atracó en esta ciudad siendo el primero en arribar proveniente de Estados Unidos en más de medio siglo.

En este navío llegaban  alrededor de 550 pasajeros a bordo entre estadounidenses, cubano-norteamericanos y de otras regiones.

Aunque muchos venían  de visita para contagiarse de la alegría e idiosincrasia cubana y conocer directamente a los habitantes de esta isla, otros traían consigo añoranzas y deseos de redescubrir la Cuba que dejaron de ver cuando apenas eran niños y niñas.

Esta es la historia de Carmen Pérez y su hermana quienes se fueron pequeñas para Estados Unidos, a unos pocos años del triunfo de la Revolución, y desde aquella vez más nunca habían visto suelo patrio.

“La impresión de volver ha sido espectacular, no había regresado a mi país desde que tenía siete años y estamos tan emocionadas porque en todos los lugares que hemos ido nos han esperado con ese amor que caracteriza a los cubanos.

“Las personas tan humildes se ponen muy contentas de que nosotros estemos aquí y nos reciben con tantos abrazos y besos… De verdad que ha sido inolvidable este viaje”, dijo Pérez.

A su bajada del navío, viene acompañada de su esposo y hermana, quienes se contagian y bailan con los integrantes del grupo de danza que amenizan la bienvenida.

Los pasos del cha cha cha, aprendidos en escuelas de baile, dicen mucho de sus deseos de mantener vivo la idiosincrasia.

La emoción, alegría y placer de estar nuevamente en Cuba se reflejan en sus rostros. “Este no será mi último viaje, pienso regresar si Dios quiere y traer a mis hijas para que vean y conozcan nuestra historia, dónde nacimos y el país que amamos.

“Vine con mi esposo y mi hermana, y es muy simbólico para mí porque mi hermana y yo nos fuimos en 1967 y regresamos juntas ahora en 2016”, destacó.

Este viaje que inició la línea marítima directa entre los Estados Unidos y Cuba, no es de turismo sino como un intercambio cultural, porque los cruceristas tienen que cumplir con las 12 categorías autorizadas por el país de origen para poder venir a la Isla.

Mientras tanto, al igual que la de Carmen, cientos de historias son contadas dentro del Adonia que figura hoy en un puente entre el pasado y el presente, entre Cuba y Estados Unidos.