Hoy, desde todas las regiones del mundo, se clama porque a los médicos y personal de la salud de la mayor de las Antillas se les otorgue el premio Nobel de la Paz, por la labor humanitaria que han realizado a lo largo de muchos años. Y claro que los zapadores cubanos de batas blancas merecen ese laurel y muchos más, pero ya tienen el más valioso, el reconocimiento de los pueblos y de millones de personas a quienes han curado y les han devuelto la vida.
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Author: Cubadebate

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