Santiago de Cuba volvió a inscribir un nombre en la entrega de los premios Grammy Latinos. En la edición 22 el grabador Máximo Espinosa Rosell fue galardonado en la categoría Mejor mezcla por el álbum El Madrileño, de C. Tangana. También intervinieron los ingenieros: Orlando Aispuro Meneses, Daniel Alanís, Alizzz, Rafa Arcaute, Josdán Luis Cohimbra Acosta, Miguel De La Vega, Alex Ferrer, Luis Garcié, Billy Garedella, Patrick Liotard, Ed Maverick, Beto Mendonça, Jaime Navarro, Alberto Pérez, Nathan Phillips, Harto Rodríguez, Jason Staniulis & Federico Vindver, Delbert Bowers, Alex Ferrer, Jaycen Joshua, Nineteen85, Lewis Pickett, Alex Psaroudakis y Raül Refree, Chris Athens.

Máximo Espinosa no tiene horario fijo para la música, es uno de los trabajadores de los Estudios Siboney en Santiago de Cuba. Él, como el slogan que lleva la campaña de celebración por los 40 años de la casa discográfica, lleva la música en el alma. Tal vez su nombre pueda pasar inadvertido algunas veces, pero parte de los resultados recientes de la música cubana llevan su nombre. Es grabador en los Estudios Siboney y los músicos lo buscan por la calidad de su trabajo. Ya tiene varias nominaciones a los Premios Cubadisco, Grammy y Grammy Latinos. De esas satisfacciones y rutinas profesionales, me cuenta en esta breve entrevista de hace dos años, pero se repite la alegría y las motivaciones son las mismas:

“Lo primero es saber lo que vas a hacer. Eso tiene que ver hasta en la forma en que te vistes. Lo segundo es el buen trato. Todo el mundo tiene que sentirse cómodo para poder tocar cómodo; y después que logras formar parte de su equipo, de los músicos, entonces es que tú empiezas a sacarles a ellos el resultado con la mayor confianza y relajación, y te van a brindar todo lo que tienen”.

 Premios Cubadiscos, Grammy…

Los premios no se salen a buscar, pero siempre que llegan son bienvenidos. A uno le enorgullece mucho tener un premio, pero no es lo que uno busca. Lo primero que busco es que la música le guste a uno mismo, le guste al músico, la mezcla… Cuando aquello nos gusta a todos nosotros, nos hace sentir bien; y si se obtiene un premio mejor. Trabajamos para sentirnos bien con lo que estamos haciendo.

Los discos y premios más inolvidables…

Los más inolvidables… el primer Grammy que me gané en el 2012, con Eliades Ochoa, el disco Bolero. Es un disco que actualmente me sigue gustando mucho, aunque ya tiene varios años es un disco que sigo escuchando. Es como cuando tienes a dos niños, a los dos los quieres igual, pero ya en el segundo tú vas al hospital y no pasas el susto como lo pasaste con el primero.

En el 2011 tuve una nominación al Grammy con el Septeto Santiaguero, eso para mí fue súper emocionante; en el 2012 sí apareció el Grammy, en el 2013 volvimos a nominar al Santiaguero, en el 2014 nominamos con Eliades, y en el 2015 lo cogimos con el Santiaguero. Y por supuesto están los premios Cubadisco. Todos esos premios te alegran, pero te repito no trabajamos para un premio.

En 2017 hicimos un disco con el Septeto Turquino, Ligadito con el son, nos parecía muy logrado, aunque se nominó al Cubadisco esperábamos mejor suerte.  Después hicimos un disco con la Familia Valera Miranda que me gusta muchísimo.

Yo soy muy a la música tradicional. Realmente si miras los discos que te he mencionado casi todos son grupos orientales, con un formato sobre lo campesino, lo guajiro, y la música tradicional es una música que me gusta.

Yunier Riquenes