Medio siglo apostando por el guiñol

En sus inicios, allá por los años 60 del siglo pasado se nombró Teatro Guiñol Oriente. Luego adoptó el nombre Guiñol Santiago en honor a la ciudad donde surgió.

Por más de 50 años este conjunto artístico, desde las disimiles técnicas de la manipulación de títeres, defiende el trabajo que se hace para las niñas y niños cubanos.

En septiembre de 1961 luego de un curso de teatro impartido por los hermanos Camejos se creó en esta ciudad el Guiñol. Desde entonces se trabaja en un repertorio que defiende historias de la literatura universal, piezas de autores latinoamericanos y leyendas afrocubanas.

Títeres de diversas modalidades llegan a la vida gracias al talento del conjunto artístico Guiñol  Santiago. Cuando el espectáculo comienza el títere ya es dueño de la voz y la gestualidad del actor o actriz que le acompaña; también de sus días y noches porque los que trabajan en este mundo no creen en las dependencias.

Viven las marionetas o esperpentos al mismo ritmo que las manos y los cuerpos que los sustentan: “Yo vengo de una compañía de teatro para adultos, pero hoy agradezco el estar aquí. Este trabajo no es para nada fácil, pues el actor debe prepararse mucho, tenemos que imitar voces de niñas o niños pequeños o de algún animalito. Tenemos que cantar, bailar. Eso también lo demanda la escena dramática, pero este tipo de espectáculo tiene algo especial, y es que se dedica fundamentalmente a los pequeños, un público muy exigente y particular y eso exige más del actor o la actriz que aparezca en las tablas”, comento la actriz Lisset Socarraz.

“Aquí nos ofrecemos para todas las edades, si trabajamos para las niñas y niños, pero nos da tremenda satisfacción de que los padres que traen a estos pequeños también son creadores activos, ellos nos ayudan a la interpretación de las obras y les comentan a sus hijos sobre Martí y sus poemas, sobre los colores primarios, las normas de conducta, es fabuloso”, añadió María Antonia Fong.

Obras como La caperucita roja, Pelusin y los pájaros, La muñeca negra, Bibi y Papobo, distinguen la factura de  uno de los grupos de titiriteros más antiguos en Cuba.

Cincuenta y cinco años celebra el Guiñol Santiago en este dos mil 16. Con la pieza Papobo, la compañía participará en el Festival de Teatro Máscara de Caoba a celebrarse en esta provincia a finales del presente mes.

Escrito por Karina Sotomayor Otero en SIERRAMAESTRA.CU