Medio siglo después de la muerte del insigne trovador Miguel Matamoros, su legado musical fue recordado con un homenaje al lado de la cripta que protege los restos del famoso compositor, cantante y guitarrista, en el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

El 15 de abril de 1971, solo a tres semanas de cumplir 77 años, Matamoros falleció en esta urbe y así se despedía uno de los más grandes creadores cubanos  de la música tradicional, integrante a su vez, de una agrupación emblemática: el Trío Matamoros.

Hasta el sitio de reposo eterno en la necrópolis santiaguera, fueron músicos, familiares y directivos del sector artístico y cultural a rendir homenaje a la memoria del autor de alrededor de 200 canciones, por citar solo algunas: Son de la loma, El que siembra su maíz, La mujer de Antonio, Santiaguera…

melodias cubanas

Fernando Dewar (son sombrero negro), director del Septeto Santiaguero, enalteció en sus palabras, el legado musical del autor de Son de la loma

A su luz personal, Miguel unió que aprendió con auténticos monstruos de la trova: Pepe Sánchez, Sindo Garay… y a los 16 años compuso la primera canción, un bolero: El Consejo, a la que siguió una profusión de temas, especialmente sones y boleros, aunque no faltaron polcas, habaneras, pasodobles… De entre quienes han ahondado en la obra matamorina hay quienes afirman que solo no hizo guaguancó.

Mucho más músico; con más experiencia y con una obra establecida,  el día que Miguel cumplió 31 años fundó en 1925 con Rafael Cueto y Siro Rodríguez, el Trío Matamoros, combinación de voces, guitarras, maracas y ritmo simplemente insuperable hasta hoy.

Hasta la tumba de Miguel, en el principal camposanto de esta ciudad, llegó el dúo femenino Melodías Cubanas, con el respaldo de la guitarra del maestro Hermes Martínez, para cantar a la memoria de Matamoros, la habanera “Mariposita de primavera” y “Triste, muy triste”.

Fernando Dewar y Rodulfo Vaillant

Rodulfo Vaillant, presidente de la Uneac santiaguera (a la izquierda) y Fernando Dewar, junto a la tumba de Miguel

Asistieron, Raulicer García, director provincial de Cultura; Rodulfo Vaillant, presidente de la Uneac santiaguera; Rosa María Prades Bell, directora de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculo Miguel Matamoros; Marcos A. Campins, director de los estudios Siboney de la Egrem; Suitberto Frutos, director del Centro Provincial de Patrimonio Cultural, y otros directivos del sector y artistas.

Fernando Dewar, director del Septeto Santiaguero, habló en el homenaje; dijo que la obra de Matamoros se ha multiplicado, porque quienes han seguido el legado de Miguel se han apegado a la esencia de sus canciones, que es como “defender nuestra identidad”, y llamó en nombre de todos los soneros cubanos, a preservar esas creaciones patrimonio de la nación.

jorge felix septeto tivoli

Jorge Félix Cambet, director de Ecos del Tivolí, rinde homenaje a Matamoros en nombre del septeto que sustenta su repertorio en la obra matamorina

Junto a la ofrenda floral con la inscripción “A Miguel Matamoros del pueblo santiaguero”, uno de los primeros en rendir tributo al inolvidable músico fue Jorge Félix Cambet, director de “Ecos del Tivolí”, el septeto que en esta ciudad sustenta la mayor parte de su repertorio, precisamente en la obra del eterno autor de “Lágrimas negras”.

Escrito por  Miguel A. Gaínza Chacón en Sierra Maestra