La muerte, hasta cuando se espera, sorprende. Si las más recientes imágenes del que abandona el mundo se nos antojan en pleno apogeo, cumpliendo con su deber laboral y con aquel otro más sagrado, el que alude a visibilizar las noblezas ajenas, pues cuesta más aceptarla.

Así experimento el adiós irreversible del poeta y promotor cultural Pedro López Cerviño, de 62 años, incansable defensor de los espacios literarios, de su divulgación y afanoso tutor de la poesía, que siendo capaz de escribirla disfrutaba con creces hacer que se visibilizara la que hacían los demás.

En estos casos es común buscar en Internet información para decirles a los lectores tal vez más lejanos qué fue lo que hizo aquel al que hoy se recuerda en palabras dolorosas. Rápido aparecen pidiendo ser considerados, libros publicados, premios recibidos, desempeños más significativos… De este santiaguero resaltan sus labores como   director de emisoras radiales, director municipal y provincial de Cultura de Santiago de Cuba, subdirector del Teatro Heredia y director del Teatro Nacional de Cuba.

Muchos son los reconocimientos, aunque destaquemos que fue recientemente ganador del premio José María Heredia por el poemario Técnica de respiración; y del  Concurso Nacional Abdala, de la Unión Árabe de Cuba en 2013, por su cuaderno Semilla de cedro (Colección SurEditores), entre otros lauros. También se despliegan sus múltiples desempeños. Encargado por años de la redacción de los guiones del espacio televisivo Para leer mañana, de la Televisión Cubana, y en la actualidad, miembro del equipo de trabajo de la revista de poesía Amnios; integrante del Consejo Editorial de Colección Sur y miembro del Comité del Festival Internacional de Poesía de La Habana.

Aunque también fuera artista de la plástica, escritor y asesor del Canal Educativo de la TVC, lo recuerdo siempre rodeado de libros ajenos, o con las manos llenas de la única revista cubana de Poesía, Amnios, acercándose a la página cultural de Granma, no para pedir que se le cubriera alguna presentación personal, que las tuvo, sino —y siempre— para que se reflejaran en la prensa las de los otros, dejando ver al trasluz su compromiso con la labor promocional, su modestia, y su infinita admiración por la poesía desde una voz plural y necesaria.

Adiós, Cerviño. En el parnaso de la inmortalidad, junto a otros poetas, tienes hoy tu espacio. Los que aman la poesía andan en bandos. Quedan tus poemas y tu trabajo.

Tomado de Autor: | madeleine@granma.cu

ESCUCHA AQUÍ LA RADIO DE SANTIAGO DE CUBA