En 1988 Danilo dirigió un Festival del Son en Santiago de Cuba que se caracterizó fundamentalmente por la presencia de familias centenarias con las que había trabajado en su tesis de doctorado. Los aportes de estas personas a la tesis de Danilo fueron determinantes para definir lo que él denominó Modo Son. 

Durante unos seis meses (Danilo) preparó y trabajó un precioso repertorio con Compay Segundo y la reciente formación del Cuarteto Patria con Eliades Ochoa al frente. También con la familia Valera Miranda y el grupo Changüí Guantánamo. Todas estas personas habían estado en el mencionado Festival. Todos ellos en esa época eran muy poco conocidos en Cuba, mucho menos en el extranjero”

Tras el éxito de esta inédita y extraordinaria producción presentada en el Teatro Oriente de Santiago de Cuba, Danilo fue comisionado para organizar la delegación que Cuba enviaría al año siguiente a la vigésima segunda versión del Festival de Culturas Tradicionales del Instituto Smithsonian, en Washington, D.C.

Este nuevo evento permitió, por ejemplo, que Máximo Francisco Repilado Muñoz -más conocido como Compay Segundo- iniciara su camino al estrellato mundial. Otro tanto sucedió con el Cuarteto Patria, agrupación santiaguera que, si bien fue fundada en 1939, adquirió en este contexto un nuevo y vital impulso para las décadas posteriores. Danilo nunca recibió del gobierno norteamericano la visa para asistir al festival y dirigir la delegación que se le había confiado y solo tuvo la opción de coordinar a la delegación mediante llamadas telefónicas diarias. Pero dado que esta mar-ginación no fue responsabilidad de los organizadores del encuentro, el Instituto Smithsonian tuvo la deferencia de enviarle un diploma por aportes excepcionales a las culturas de los pueblos. Más tarde, en 2012 el matrimonio Orozco pudo viajar a Norteamérica y visitó el eminente instituto. Allí Danilo fue recibido por el director de la institución con un gran respeto y manifiesta admiración, donde todavía resonaba el legado de aquella delegación de músicos que Danilo organizó.

Pero estas mezquindades no arredraron a Danilo. Iniciada la década de 1990 estableció alianzas que contribuyeron a proyectar la música cubana de antiguo cuño. Valiosos fueron los apoyos de Bladimir Zamora, o bien, el de Santiago Auserón, quien lo invitó a Madrid en 1992. Fue entonces que comenzó a tomar forma la participación de músicos cubanos en lo que dos años más tarde serían los Encuentros de Son y Flamenco. Estos encuentros contaron desde las primeras ediciones con la presencia de Danilo y músicos de la envergadura de Compay Segundo, Faustino Oramas El Guayabero, el conjunto cienfueguero Los Naranjos y el Septeto Espirituano. Estas y otras actividades organizadas en España fueron instancias muy propicia para el despliegue internacional de estos músicos. En una comunicación de red social Luis Lázaro Laderas recordaba:

“En 1993 se celebró en La Casa de América, en Madrid, el Encuentro con el Son cubano, acontecimiento que reunió a músicos, aficionados al género y a prestigiosos musicólogos cubanos y españoles. Aprovechando la oportunidad, el profesor Danilo Orozco, que ya en Cuba había trabajado con Santiago Auserón en la excelente recopilación Semilla del Son, nos expuso a un grupo de amigos el caso de Compay Segundo, una leyenda del son cubano que se ganaba la vida tocando en hoteles para turistas que en muchos casos no visitaban Cuba precisamente buscando escuchar música. En febrero de 1994 Jesús Cosano y José María Mellado de la Diputación de Sevilla, se reúnen en Madrid con Santiago Auserón. De aquella reunión nace una feliz iniciativa: el primer Encuentro entre el Son y el Flamenco, una de las ideas más saludables de la reciente historia de la música popular en España (.) Danilo siempre tuvo a Compay presente, casi como quien denuncia una injusticia, la injusticia del olvido. Cuando muchos pensaban que Francisco Repilado Muñoz ya no existía, que se esfumó tras la separación del dúo Los Compadres, ahí estaba Danilo para desmentirlo.

Pocos en Cuba sabían que había formado parte de un grupo de veteranos músicos santiagueros que dio lugar años después a La Vieja Trova Santiaguera, o que tras su paso por este grupo se ganara el aplauso y el pan tocando para turistas en el hotel Kohly de La Habana. Danilo siempre insistía a todo el que lo quisiera escuchar, que el Compay seguía activo… y de qué manera (.) Afortunadamente se produjo aquella conjunción astral en el 93 en Madrid y después en Sevilla en el 94 y 95. El reconocimiento mundial que vino después era inevitable, y gran parte de ese reconocimiento se lo debemos a la insistencia del maestro Danilo Orozco”.

Diálogo entre Keyla Orozco y Luis Lázaro Laderas (fragmento). 14 de septiembre de 2014

Recogido en http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-27902016000200006&script=sci_arttext

Fue en 1994 cuando el Gobierno de la provincia española de Sevilla, en Andalucía, inició un festival de reencuentro entre músicos populares españoles y cubanos. Los encuentros se enmarcaron dentro de dos géneros de raiz como son el Flamenco y el Son.

(1999) EL PAIS  MARIA JOSÉ CARRASCO  Sevilla 

El sexto encuentro de son cubano y flamenco viajará por 16 pueblos de Sevilla.  El Son Cubano y el Flamenco, el encuentro que cada verano reúne en un mismo escenario la expresión musical más andaluza y los sonidos de la isla caribeña, celebra este año su sexta edición.

Organizado por la Diputación de Sevilla y los ayuntamientos, el festival recorrerá a lo largo del mes de julio 16 pueblos de la provincia, en los que se ofrecerán un total de 40 conciertos. La Familia Montoya, Chano Lobato, Juana Amaya y el Mimbre actuarán junto a grupos procedentes de Santiago de Cuba.

“No es un programa reiterativo. Cada año es una experiencia nueva, un enriquecimiento permanente de dos fórmulas musicales que tienen mucho en común y que propicia el encuentro cultural de dos mundos muy parecidos, el andaluz y el cubano”, manifestó Manuel Copete, vicepresidente en funciones de la Diputación. El Son Cubano y el Flamenco se celebrará del 14 al 28 de julio en las siguientes localidades: Alcalá de Guadaira, Camas, Cazalla de la Sierra, Écija, Estepa, Gerena, Herrera, Lebrija, Mairena del Alcor, Mairena del Aljarafe, Montellano, Los Palacios y Villafranca, La Puebla de Cazalla, La Rinconada, El Saucejo y Utrera. Este año, el son procede del oriente de la isla: Santiago de Cuba.

Son cuatro espectáculos de ochos grupos (cuatro flamencos y cuatro cubanos) que actuarán agrupados de dos en dos. Así, Clave y Guaguancó, un agrupación de 12 músicos fundada hace 50 años que utiliza instrumentos rudimentarios como las cajas y cajones -que fueron la base primitiva de la rumba- estará con la Familia Montoya, considerada una de las mejores formaciones flamencas.

Las danzas, contradanzas, guajiras, sones y guarachas de La Estudiantina Invasora, creada en 1927, irán emparejadas con el baile de Juana Amaya y su grupo de Morón de la Frontera.

El Septeto Turquino, que cultiva las raíces antiguas del son, actuará con El Mimbre, que representa “la ortodoxia en el baile”, a decir de José María Mellado, responsable de la programación del Son Cubano y el Flamenco. Por último, el cantaor Chano Lobato, el más fiel representante de los cantes de Cádiz, estará junto a Los Jubilados, exponente de la música tradicional santiaguera.

El presupuesto del certamen es de 42 millones de pesetas, de los que siete los aportan los ayuntamientos. Los precios socilan entre la entrada gratis en algunos municipios a las 600 pesetas. Copete atribuyó esta disparidad a que los ayuntamientos no se ponen de acuerdo y aseguró que en un futuro se unificarán los precios porque “la cultura no se regala, se paga”.

(2000) EL PAIS  MARIA JOSÉ CARRASCO  Sevilla 

El son cubano y el flamenco se adueñarán con su ritmo de Sevilla este verano.

Un total de 51 funciones de teatro, danza y música en 17 municipios sevillanos para el Festival de Itálica en la Provincia; 40 conciertos de son cubano y flamenco, el encuentro musical que reúne en un mismo escenario a músicos de ambos géneros, en 22 pueblos y 45 proyecciones de largometrajes en una quincena de localidades con menos de 5.000 habitantes, además de las que se realizarán en Sevilla. Ésa es la programación cultural del verano de la Diputación sevillana, cuya inversión supera los 100 millones de pesetas. El encuentro de son cubano y flamenco, que celebra su séptima edición, combina este año el flamenco más tradicional con las nuevas formaciones de la isla caribeña. “Se ha procurado traer a nuevos grupos para que se mantenga un equilibrio entre la música tradicional y otros más jóvenes que amplían el horizonte de los ritmos caribeños”, explica José María Mellado, director técnico de música de la Diputación.

La programación del encuentro, que se celebrará del 19 al 30 de julio, traerá, por la parte sonera a tres agrupaciones de Santiago de Cuba, conservadoras de la música trovera y tradicional: Los Guanches, Son de Buena Fe y Son del Río. De la parte occidental de Cuba, de la Isla de la Juventud, llega el grupo que lidera Mongo Rives. Por la parte flamenca estarán La Macanita, Rancapino, Nano de Jerez y José Parra

 

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