Relectura de Exilio, de Juan Almeida Bosque

Santiago de Cuba, 13 de sept. – Casi todos los libros son provechosos
para determinados segmentos de públicos. Algunos lo son incluso por una razón
paradójica: sus propuestas resultan inaceptables,  en ocasiones ofensivas y  en eso reside su utilidad: nos obligan al
cuestionamiento, a la lectura crítica. Exilio (1987), cuyo autor es  el Comandante Juan Almeida Bosque, trasciende
el calificativo de libro útil; deviene libro necesario, quizás imprescindible,
especialmente para los jóvenes.

Un libro como el que valoramos tiene mayores posibilidades
de  ser asumido por los lectores, hayan
vivido o no la historia narrada, que otros producidos por los especialistas. La
narración testimonial resulta más fresca, vívida y atractiva. El hecho de que
haya testigos de lo contado robustece su objetividad y convierte a este
testimonio en un documento valioso para los historiadores.

Libros hay que aunque están firmados por sus autores
establecen distancias entre estos y la obra, de modo que texto y autor pueden
ser ideológicamente irreconciliables. Eso ocurre con cierta frecuencia en la
narrativa de ficción. En Exilio sucede exactamente lo contrario: si hay un
libro parecido a su autor ese es el citado. En ambos, autor y obra, predominan
la sencillez del lenguaje, la firmeza y profundidad de las ideas expuestas con
tanta naturalidad que podría afirmarse que Exilio es un libro capaz de leerse a
sí mismo.

La estructura del texto es sencilla. La narración desarrolla
cronológicamente sus dos partes. La primera comienza con la salida del Presidio
Modelo de un grupo de jóvenes revolucionarios amnistiados por el gobierno de
Fulgencio  Batista, incapaz de soportar
la presión popular, y  se extiende
hasta  la marcha de Almeida y varios de
sus compañeros hacia México. La segunda parte describe la estancia de los revolucionarios
en ese país donde realizan en secreto los preparativos para la expedición del
Granma. Por su contenido Exilio es un libro de salidas.

La narración se apoya en 
hechos históricos como la acogida que le dieron a Fidel Castro sus
simpatizantes al salir de la prisión y llegar a La Habana. Aún con el tren en
marcha, subieron al coche, sacaron a su líder por una ventanilla, le entregaron
una bandera y lo llevaron hasta un auto ante el asombro de los policías del régimen.
Pero, lo dominante es el heroísmo cotidiano, la gente que resiste los desmanes
de la tiranía, la represión policial y continúa luchando. El narrador cuenta,
participa, pero cede  la voz y el protagonismo
a sus compañeros: Exilio es un libro plural.

Es también el libro del barrio y de la ciudad. En la primera
parte están los personajesdel reparto Poey, los humildes y los que se corrompieron
y ascendieron económicamente, y está el recorrido por lugares emblemáticos de
La Habana (El Paseo del Prado, el Capitolio, el teatro Nacional). En la segunda
parte hay también un recorrido, en este caso  por el Distrito Federal, por  sitios representativos de la historia y
cultura mexicanas (Insurgentes, el Monumento a los Mártires de la Revolución
Mexicana, el Bosque de Chapultepec).

Exilio es también el 
libro de la solidaridad y las  conjuncioneshistóricas
cubano mexicanas. En la segunda parte un personaje nos recuerda que Manuela,
hija de Benito Juárez,  se casó con el
poeta y patriota  Pedro Santacilia,
natural de Santiago de Cuba. Y cuando la persecución  de Batista se extiende a México y se produce
una delación, varios de los revolucionarios son apresados por la policía
mexicana que luego los libera gracias a la intervención de Gutiérrez Barrio y
las gestiones del ex presidente Lázaro Cárdenas. De modo que antes de nacer ya
la Revolución tenía amigos.

El libro de Almeida  reverencia
al amor. Cuando los revolucionarios apresuran los preparativos para evitar que
el plan de la expedición aborte y para cumplir la promesa de Fidel Castro: “En
el año 1956 seremos libres o seremos mártires” 
y cuando el 25 de noviembre de 1955 el yate Granma sale de Tuxpan hacia
Cuba, quedan el amor del narrador por una mexicana, La Lupe, por sus compañeros
y por la causa revolucionaria, el resumen de sus amores.

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Author: Osmar Álvarez Clavel

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