Santiago de Cuba celebró a su patrón, el Apóstol Santiago, que procesionó por el Parque Céspedes de la Capital Cultural del Caribe. Oggun Santiago para los seguidores del Vudú haitiano.

Y ahora vamos a ofrecer información que aunque pueda aparecer contradictoria, es la que hay. Precisamente la información que existe sobre las distintas creencias y religiones son contradictorias pues durante muchos años los descendientes de africanos radicados en latinoamérica contaron lo que les daba la gana a los sucesivos investigadores blancos que se acercaban a ellos… tu pregunta lo que quieras que yo te contaré lo que me de la gana… una forma de mantener ocultas sus mas ancestrales verdades.

Esa es la razón de que los trabajos de Fernando Ortiz y otros muchos investigadores de lo africano en Cuba posean muchos errores, no achacables a los investigadores, sino a la información que recibian en la mayoría de ocasiones.

De igual manera, entre los babalao o distintos «sacerdotes» de las religiones y creencias llegadas de África existe, al igual que entre las sectas e iglesias europeas, mucho fraudulentos mensajeros de la palabra de Dios que trata de aprovecharse de la necesidad que los hombres siempre han tenido de buscar explicaciones a la vida y sus circunstancias.

Existe otra complejidad en el tema pues aunque se simplica afirmando que los esclavos llegaron de äfrica, en realidad sus orígenes está en muchas naciones y pueblo habitantes del continente africano. En Cuba la gran mezcla de razas y culturas diferentes existentes, ha propiciado una gran variedad de prácticas religiosas, cultos y creencias.

Para entenderlo imaginen la diversidad de los pueblos europeos y sus culturas y creencias, bastante mas homogeneizadas, por lo que jamas se nos ocurriría decir «los europeos que llegaron trajeron su cultura», existen cientos de pueblos y culturas en el continente europeo, pues igual en África.

Una parte de la población cubana es católica por tradición y convicción.

Otra parte de las personas con raíces africanas, practica y cree en sus dioses.

Otro grupo de personas, bastante extenso, cree en una mezcla difusa de ambas religiones, lo que se conoce como sincretismo.

Todo ello unido provoca la difícil catalogación de creencias que a continuación exponemos.

Ogou Feray es sincretizado con Santiago el Mayor en la tradición vudú.

Otro Orisha, Osóosi se suele sincretizar con San Norberto. En Santiago de Cuba con Santiago Arcángel y San Norberto. Su fiesta se celebra el 6 de junio

En Santería y Palo, Ogún es sincretizado con San Pedro, San Pablo y Juan el bautista; es la deidad de la guerra y los metales.

Ogun es conocido en la tradición afrobrasileña de Candomblé como Ogum (Naciones Ketu e Ijexa) o Gu (nación Jeje). Ogum es sincretizado con San Jorge, especialmente en Río de Janeiro y el estado de Rio Grande do Sul. La tradición Candomblé en el noreste de Brasil, especialmente en Bahía, asocia a Ogum con San Sebastián.

Nuestra conclusión después de leer varios artículos es que en cada país que practica religiones llegadas de Africa, los distintos orishas o santos, se sincretizan con distintos santos católicos…  aunque ya sabemos que lo del sincretismo es un cuento y nada tiene que ver con el origen real, o sea el sincretismo es como una mascara que pusieron los africanos a sus orishas para poder seguir adorándolos sin levantar sospechas en las autoridades colonizadoras… y ahora por lo que vemos en cada lugar les pusieron una mascara distinta.

Los patakíes (cuentos, leyendas o historias) de Oggún hablan de un Orisha terrible, capaz de irrespetar a su padre Obbatalá, de violar a su madre Yemú y de vivir eternamente enemistado con su hermano Shangó. Las historias cuentan de un carácter amargado por la soledad, que no solo se consagró a trabajar el hierro y los metales con resignada obstinación, sino que regó polvos por todo el mundo que esparcieron y sembraron la tragedia entre los humanos.

Es común que se le asocie con las bebidas alcohólicas, especialmente el aguardiente, propio de los espíritus iracundos, e incluso que aparezca como una deidad bebedora en varios momentos de su vida en los que pierde el control o lo atormentan sus desgracias.

Sin embargo, para muchos iniciados en la religión Yoruba, Oggún es un santo abstemio, que solo utiliza la bebida cuando monta o posee el cuerpo de alguno de sus hijos durante una ceremonia religiosa, con el único propósito de esparcirla sobre sus seguidores para limpiarlos y purificarlos.

Lo que sí le gusta a esta deidad, según un babalawo que habla en “El Monte”, de la autora Lydia Cabrera, es el cheketé, una bebida que se obtiene mezclando la naranja agria y el maíz, y se endulza con melao de caña y azúcar prieta.

Como ocurre con el resto de las deidades del Panteón Yoruba, la dieta de Oggún tiene una sólida base de maíz, por lo que le complacen las ofrendas que incluyan entre sus ingredientes el popular grano amarillo, como es el caso del agguidí.

Para elaborar esta receta se combina la harina con zumo de limón y se cocina luego con azúcar prieta. La masa resultante se moldea en pequeñas bolas que luego se cubren con hojas de plátano y se amarran con ariques para que no pierdan la forma durante el último paso: cocinarlas al vapor.

El plátano verde macho, el ñame asado o crudo, las frituras de frijol de caritas y el dulce de coco son otros de los addimús que el Orisha guerrero siempre agradece. Para sus sacrificios prefiere animales como el chivo, el carnero y el cerdo.

Curiosamente también se complace con los perros, costumbre que según uno de sus patakíes adquirió en un pueblo por el que pasó y donde se asombró de ver tantos perros gordos y bien alimentados.

Como su año en el monte había sido difícil y Oggún se moría de hambre, no le importó que las personas del lugar sintieran cariño por aquellas criaturas y clavó los dientes en el lomo de un perro negro que pasaba por su lado. Para su sorpresa, la carne le supo muy bien y decidió que en lo adelante este animal no podía faltarle en su dieta.

Por esa razón dicen también que cuando en las ceremonias un hijo monta a Oggún hay que cuidarse de que no entre ningún can al cuarto porque el cuerpo poseído por el santo lo persigue para chuparle la sangre.

No obstante, muchos creen que el alimento más dulce y querido por el Orisha guerrero fue la miel que un día le dio la hermosa Oshún para sosegar su espíritu beligerante y traer paz a su alma.

Es un espíritu guerrero y protege a la comunidad vudú; guía a los seguidores vudú contra sus enemigos. Está cubierto simbólicamente en hierro y no puede ser dañado por sus enemigos. Como en África, su símbolo es una pieza de hierro, un machete o un cuchillo. Igualmente, es venerado entre herreros, muchos de ellos de origen yoruba. También le gusta las mujeres y el alcohol.

Y posiblemente ahora se pregunten ¿y que tiene que ver esto con Santiago Apostol? pues nada. Tan solo hemos querido aportar algo de la información que existe sobre el Orisha que en Haití se sincretiza con Santiago el Mayor y dada la importante población santiaguera con raices haitianas aún se mantiene esa equiparación.

Pero asumimos la relatividad de toda esta información