Una vez más, esta ciudad se torna cómplice con Fidel Castro y aguarda hoy amorosa para darle abrigo definitivo en el cementerio de Santa Ifigenia, donde otro grande, José Martí, le acompañará en la sobrevida.

En la necrópolis, Monumento Nacional, donde son habituales los trabajos de mantenimiento y conservación, muchos intuían que uno de esos espacios cobijaría los restos mortales del líder, porque no habría otro a la altura de los merecimientos de quien dedicó su vida a la de sus compatriotas.

Por eso, sus cenizas serán inhumadas allí el próximo día 4 y entonces, los cubanos y muchos más tendrán en ese sitio sagrado a un integrante de este otro ‘destacamento de refuerzo’, como calificó el propio Fidel a los compañeros de guerrilla del Che Guevara, cuando sus despojos retornaron en 1997.

Para los santiagueros, escoltarlo a partir de ese domingo de diciembre será continuar abriendo puertas para ayudar a escapar a los jóvenes combatientes clandestinos perseguidos por soldados de la tiranía de Fulgencio Batista, en la década de 1950.

Será tan honroso también como auxiliar a los asaltantes al cuartel Moncada que después de la acción gloriosa del 26 de julio de 1953, comandada por el entonces novel abogado, tuvieron que buscar refugio en la ciudad ante la embestida feroz de las fuerzas del régimen.

Una mística señal deviene esta lluvia tímida y extemporánea que esta tarde moja la tristeza de tantos en la urbe, donde por estos días se preparaba la conmemoración del levantamiento armado del 30 de noviembre de 1956, fraguada bajo el liderazgo del inmenso Frank País para apoyar el desembarco del Granma.

Justamente en ese yate llegaban Fidel y otros 82 expedicionarios dos días después por las costas surorientales para iniciar en breve en la Sierra Maestra la última etapa de la insurrección armada de los cubanos en busca de su libertad.

Desde los balcones del Ayuntamiento Municipal, el primero de Enero de 1959, el Jefe del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio anunciaba al mundo el triunfo sobre las huestes de la dictadura, y se iniciaba una nueva era de radicales transformaciones para el bien de la sociedad.

En estos casi 60 años en numerosas ocasiones volvió Fidel a esta ciudad para evocar significativos acontecimientos históricos y refrendar el compromiso con el futuro socialista. Uno de esos encuentros multitudinarios tuvo lugar, durante una lluviosa madrugada, en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo.

Allí, el próximo sábado 3, nuevamente los santiagueros acudirán a su encuentro para ratificarle que aquí, como expresó él en una frase antológica, le seguirá esperando la victoria.

Escrito por Martha Cabrales Arias (PL) en SIERRA MAESTRA

 

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