La provincia de Santiago de Cuba está conformada por nueve municipios, tiene como capital la ciudad homónima. Fundada en 1515 por Diego Velázquez, es la sexta villa y segunda capital de la Isla, obtuvo el título de ciudad en 1522. Cuna de próceres y escenario de numerosas victorias, es conocida como la Ciudad Héroe de Cuba.
Portadora de un rico acervo cultural y natural, trabaja en la puesta en valor de sus potenciales patrimoniales, como un camino prometedor del desarrollo de sus atractivos turísticos, convirtiéndolos en productos singulares de alta demanda. A su vez, consolida y amplían una moderna planta hotelera, apoyada por una extensa red de restaurantes, y otros sitios destinados al ocio, así como a actividades de importancia económica. Estas inversiones garantizan y complementan la calidad y eficiencia de los servicios, permitiendo que cada visitante descubra una ciudad plena de encantos y propuestas inolvidables en el Oriente cubano.

Santiago de Cuba ostenta una historia que sobrepasa los 500 años de existencia en estrecha relación con el contexto caribeño insular, y es hoy un conglomerado urbano con singularidades apreciables en su imagen urbanística y arquitectónica. A su condición de ciudad paisaje –por su diálogo permanente con la Sierra Maestra y el mar Caribe–, agrega la adaptación al relieve del territorio, que le aportó los atributos de ciudad escalonada. Dispuesta a la manera de un anfiteatro, es un mirador natural que ofrece vistas panorámicas de incuestionable interés paisajístico, urbanístico y artístico. Conocer Santiago significa recorrerla, o mejor aún, desandar por sus calles, visitar sus espacios públicos – plazas, zonas verdes y lugares históricos-, apropiados para el intercambio social, y para visualizar el desarrollo cotidiano de la cultura popular y de la vida citadina.

La magia de sus calles ondulantes, de las escalinatas como la de Padre Pico, de sus múltiples miradores naturales donde se destacan el Balcón de Velázquez o la Loma del Intendente, generan el placer de hacer propia esta ciudad colmada de experiencias. La personalidad de Santiago se identifica con un sello de autenticidad, perfectamente visible y al alcance de cada visitante que guste de profundizar en el quehacer santiaguero, en su música y en sus tradiciones.

La arquitectura de escala humana, permite dialogar con edificaciones ejemplares y modélicas, demostrativas de un saber constructivo peculiar, condicionado desde sus orígenes -en el siglo XVI- por las características geográficas de su emplazamiento: abundante sol, brisas predominantes, intensas lluvias, relieve accidentado y eventuales temblores de tierra. Adaptándose a estas condiciones topográficas, la arquitectura colonial creó un lenguaje propio, que se desarrolló a lo largo de casi cuatro siglos, teniendo como resultado una arquitectura criolla local con alta capacidad de adaptación al medio.

En lo formal, recibió la influencia de lo hispano morisco, lo barroco y lo neoclásico. Los alarifes lograron imprimirle una imagen singular basada en el empleo de las cualidades de las maderas preciosas cubanas y el saber hacer de artesanos y artistas que crearon verdaderas escuelas de herrería, hojalatería, pintura mural y otras artes manuales. A la arquitectura colonial se sumaron la ecléctica, la art decó, y todas las tendencias del movimiento moderno que dieron lugar a la imagen diversa y coherente que se visualiza en la ciudad de hoy.

Juego de volúmenes y diversidad de detalles, claros y oscuros, entrantes y salientes, sencillez y abigarramiento, colores infinitos, sobriedad y elegancia, son los responsables del impacto visual que se genera al descubrir su impronta formal y tratar de entender la expresividad de sus rincones.

Santiago es una ciudad con una fuerte cultura popular, arraigada en una población que sumó los aportes e influencias de diferentes oleadas migratorias para dar rostro a lo santiaguero. Surgida de lo aborigen e hispánico se agregaron de inmediato africanos, y más tarde franceses y chinos, provocando un mestizaje étnico que devino en crisol cultural, cuyas consecuencias dieron origen a sus más genuinas manifestaciones.

Vale señalar que, en el ámbito musical, Santiago fue el escenario propicio donde el presbítero Esteban Salas –en la Capilla de Música de la Catedral- escribió e interpretó, por primera vez, obras musicales netamente cubanas. Cuna de la trova tradicional, del bolero y el son, demuestra su espiritualidad en múltiples espacios culturales y centros especializados, donde se disfruta de ritmos y bailes cubanos y universales. La Casa de la Trova es un sitio indispensable para escuchar y entrar en contacto con lo más auténtico de la música cubana.

Es reconocido el carnaval santiaguero como una experiencia festiva de amplia participación popular y donde se muestran con todas sus galas los grupos portadores culturales, como la Carabalí Izuama y Olugo, la Tumba Francesa y la Conga de los Hoyos, junto a otras comparsas y paseos. El apóstol Santiago convoca cada 25 de julio a la celebración de la fundación de la ciudad, que se extiende durante varios días marcados por la alegría, el ritmo y sabor de la tierra caliente.

El Festival del Caribe, con más de 30 ediciones, se ha convertido en un pre carnaval tradicional. Constituye una verdadera amalgama de ritmo y color, donde la cultura caribeña es centro de análisis y debate en medio de la Fiesta del Fuego, que regala en los primeros días de julio una experiencia peculiar de capitalidad cultural de la región.

Disfrutar de la vida cotidiana del santiaguero resulta una experiencia interesante dada su jovialidad y hospitalidad. Pueblo orgulloso de su historia y cultura, gusta de conversar y explicar su escenario de vida. La religiosidad de este pueblo es algo tangible y cotidiano que el visitante podrá sentir al visitar la venerable Catedral –Sede del Obispado de Cuba desde 1522-, sus múltiples templos coloniales o el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad de El Cobre, Patrona de Cuba. Santiago posee lugares que constituyen hitos de la historia colonial como el Castillo San Pedro de la Roca, Patrimonio de la Humanidad, y otros escenarios trascendentes para la historia nacional como los Parques Históricos de la Loma de San Juan, El Viso, y el Arqueológico –subacuático- Combate Naval de 1898, todos relacionados con la Guerra hispano-cubano-americana, y que marcaron el acontecer mundial a fines del siglo XIX.

Se destaca entre sus valores el patrimonio arqueológico cafetalero localizado en las montañas que rodean la ciudad, exponentes del cultivo ilustrado del grano en América y de su implantación por la inmigración francesa a fines del siglo XVIII. Estas antiguas haciendas productoras del aromático grano, están emplazadas en lugares paradisiacos como la Reserva de la Biosfera Gran Piedra, excelente ámbito natural de alto valor paisajístico y propicio para el senderismo, el agroturismo y el turismo de naturaleza.

A los amantes de la historia de la Revolución Cubana, la visita a la Ciudad Héroe de la República de Cuba les permitirá conocer escenarios trascendentes como el Cuartel Moncada, la Loma del Intendente y especialmente su Plaza de Armas o Parque Céspedes, donde fue anunciado el triunfo de la Revolución Cubana el 1ro de enero de 1959.

El sistema de museos está encabezado por el Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau, poseedor de ricas colecciones vinculadas a las luchas por la independencia del pueblo cubano y de sus próceres, el Museo de Ambiente Histórico, una de las casas más antiguas de la América Hispana, y otros relacionados con la vida y la obra de grandes personalidades como José María Heredia, el primer poeta romántico de América, y el lugar teniente General Antonio Maceo Grajales, paladín de las luchas libertarias de Cuba. Especial mención merece la Necrópolis de Santa Ifigenia –museo a cielo abierto- donde descansan incontables héroes y mártires de la patria, y que alberga el mausoleo funerario de nuestro Héroe Nacional José Martí.

No puede olvidarse el universo culinario de esta parte de la Isla, donde el congrí, los tostones y el macho –cerdo- asado en púa constituyen una trilogía identificativa, ampliada por la yuca con mojo y vegetales diversos, coronados por postres derivados de la amplia gama de frutas tropicales donde destaca el mango de bizcochuelo. También hay que conocer y probar el prú oriental, bebida refrescante propicia para mitigar los calores veraniegos. El colofón de esta temática nos lleva a la presentación del Ron Santiago, resumen de una larga tradición en la producción del ron ligero, que se coloca por su calidad entre los más preciados del mundo.

El corazón de Santiago late intensamente en el siglo XXI, crece y se desarrolla afianzado en su historia, acompañado de su cultura, y con la visión dirigida a un desarrollo capaz de garantizar el bienestar de sus hijos. Ha cumplido Santiago su V Centenario, mayoría de edad que le permite transitar al futuro mostrando su rica herencia, un legado cultural forjado por la creatividad de sus hombres y mujeres, y que hoy se ofrece al mundo interesado, a cada visitante sensible que se aproxime al disfrute del turismo de cultura, patrimonio y naturaleza en este territorio íntimo y atrayente del Caribe.

Tomado de Coas del Chago

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