En Santiago de Cuba los cinco sentidos se toman vacaciones, pero no descanso. La calidez de su gente, su arquitectura colonial, la melodía de la trova y el son, y los aromas y sabores característico de su tierra, el ron, los habanos y el café, la transforman en un lugar lleno de energía, alegría y sazón.

Por su ubicación en el oriente del archipiélago, su clima cálido y su crisol de culturas, es conocida como la más caribeña. Sus recursos naturales, geográficos e históricos son únicos y espectaculares. Posee tres de los diez sitios de Cuba declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, y el Parque Baconao, nombrado Reserva Mundial de la Biosfera.

Es una de las ciudades más pobladas de Cuba y la más importante después de la ciudad de La Habana, antiguamente fue capital del país debido a su excelente disposición geográfica que posibilitaba el acceso y la comunicación con el resto del mundo.

Sus edificaciones tiñen las calles de color e historia debido a su antiguedad. Entre ellas se encuentra la vivienda de Diego Velázquez, conquistador y primer gobernador de Santiago de Cuba, reconocida como la más antigua ya que fue una de las primeras en ser construidas luego de la toma y establecimiento como ciudad, en el año 1516.

Gracias a su clima cálido y un sol que brilla todo el año, es posible aprovechar sus playas con aguas cristalinas del mar Caribe en cualquier momento. Se encuentran alejadas del centro, en los alrededores, siendo las más conocidas y frecuentadas playa Buey Cabón, Dos rios, La Estrella, Siboney, y Costa Morena.

Santiago de Cuba es la cuna de la trova y el son, estilos musicales que surgieron gracias al intercambio y mezcla cultural que vivió la ciudad entre los siglos XVIII y XIX. Con el correr de los años, estos ritmos y estilos se transformaron en un fuerte ícono cultural que los representa, enorgullece, y se convierte en un elemento de unión y encuentro de la sociedad.

Pero también es conocido por tres productos que deleitan y generan dicha en más de uno: el ron, el tabaco y el café.

mojitoLa primera es una marca registrada de este país. Data de la colonización, donde los esclavos extraían la melaza de la caña de azúcar, producto introducido en América Latina por Cristóbal Colón, y la dejaban fermentar, dando origen a un néctar fuerte. Con el paso del tiempo Santiago de Cuba fue sede del desarrollo comercial de esta bebida espirituosa. Por el año 1860, el español Facundo Bacardí Masó que había viajado a este destino en búsqueda de un futuro más prometedor, mejoró la consistencia de este licor desarrollando una nueva receta que dio lugar al ron ligero, asentando las bases de uno de los productos más populares y conocidos incluso hoy en día. Fundó allí una empresa de bebidas y licores Bacardí, famosa a nivel mundial. Para conocer el proceso de su elaboración y sus orígenes, se puede visitar el Museo del Ron, que a través de sus diferentes exposiciones cuenta la historia de este producto dio a conocer el país al mundo.

Otra actividad histórica que caracteriza y representa a este pueblo, es la del cultivo de tabaco. Su experiencia heredada en el sembrado, producción, confección y torcedura del mismo para la confección de cigarros, los ubica como uno de los mejores cultivadores de tabaco y fabricantes de habanos en todo el mundo.

Por último, el café, bálsamo para el corazón y el espíritu como lo denominaba el compositor de ópera italiano Giuseppe Verdi. Su cultivo y explotación surgió durante la época colonial, a fines del siglo XVIII, cuando los franceses que emigraron a Cuba desde Haití acarrearon consigo la planta. Se establecieron en las afueras de la ciudad, en las tierras de Sierra Maestra, una imponente cordillera montañosa de naturaleza selvática que linda con la provincia de Guantánamo, donde aprovecharon el contexto natural y climático que favorecía el crecimiento de los cafetos. Con el paso del tiempo diseñaron e implementaron la infraestructura necesaria para el desarrollo de esta actividad, como así también las viviendas de los dueños y sus dotaciones de personal doméstico y esclavos, fundando en total más de 600 haciendas cafetaleras que sentaron las bases de esta actividad tan característica. Hoy en día 170 de ellas siguen en pie, 139 en la zona de la Sierra de la Gran Piedra en Santiago de Cuba, siendo uno de los tesoros de la región, denominado Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones de Café en el Sudeste de Cuba. Fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad, al igual que el Castillo de San Pedro de la Roca y  la Tumba FrancesaLa Caridad de Oriente”.

Este sitio constituye un monumento natural que denota el intelecto y conocimiento sobre arquitectura e ingeniería, funcionales en aquella etapa, siendo único en el mundo. Pero también posee un legado sociocultural y arqueológico importantísimo, dado que las fincas guardan objetos, muebles y otros elementos utilizados por los cafetaleros, tanto en su vida cotidiana como en la laboral. La más conocida es La Isabélica, convertida en museo, que preserva todo el encanto de una hacienda colonial, con todos los detalles característicos del siglo.

La Ruta del Café es uno de los atractivos más emblemáticos que fascinan a los turistas que lo visitan desde todas partes del mundo. Por supuesto, además del paisaje y su historia espectacular, son protagonistas la fragancia y el gusto de esta maravillosa infusión, que toman forma en una coladita o un buchito de café, como popularmente lo llaman los santiagueros.

Así es como se la disfruta, a través de los cinco sentidos. Llena de energía, transforma a todos los visitantes y los llena de experiencias a través de la música, los colores, los sabores y aromas, condimentados por la alegría de su gente, don natural y característico de los santiagueros.

Pero mejor que contarlo, es vivirlo.

Laura Wright