Reinaldo Cedeño Pineda

“El bolero tiene que ver con todo, porque tiene su tragedia o su romance. Y de allí nacimos”. Así me confesó una tarde, Elena Burke, aquella dama  irrepetible que cuando tomaba una canción, le extraía hasta el último zumo.

   Hallar el inicio de la hebra suele ser tarea difícil, pero músicos y musicólogos de Iberoamérica han señalado al santiaguero Pepe Sánchez  (1856-1918) como el autor del primer bolero del mundo.  Al menos ―afirman otros― es el primer bolero americano, el primer bolero tradicional, el primero del que se tiene referencia precisa.

   El bolero “Tristezas” (1883) carga sobre sí esa historicidad pionera. Su autor contó una historia sentimental  con tan divina sencillez  que el tiempo no ha podido vencerla:

Tristezas me dan tus quejas, mujer

profundo dolor que dudes de mí

no hay prueba de amor que deje entrever

cuanto sufro y padezco por ti.

 

La suerte es adversa conmigo

no deja ensanchar mi pasión

un beso me diste un día

yo lo guardo en el corazón.

 Pero todo no resulta tan simple. La memoria de cómo sobrepasó más de un siglo hasta llegar intacta, como emergió de la oralidad al papel, como se salvó del olvido y la desidia, requiere detenernos un poco. Veremos incluso como esta historia, eclosiona en el mundo, cuando llega a España.

Una red de amor

 Al sastre Don José Viviano Sánchez el destino no le regaló nada. Nunca salió de sus manos un traje mal cortado ni una canción descuidada. Casi por obra de un milagro, pude escuchar en un disco su hermosa voz de barítono.

   Era un guitarrista asombroso que enseñó a otros de los grandes trovadores, Alberto Villalón. Ante él cantó sus primeras canciones el mismísimo Miguel Matamoros. Su casa reunía a grandes de la música, sin importar si eran trovadores empíricos o grandes maestros.

   El Quinteto del Bolero que él encabezaba fue, en buena medida, el encargado de popularizar el género en los albores del siglo XX en su natal Santiago de Cuba y más allá.  Era una estirpe que hacía de una esquina o una descarga, su Scala de Milán. Vivían el presente, sin que importara mucho la posteridad.

   Pepe Sánchez  tuvo cuatro hijos y a una de ellas la nombró como la heroína de Verdi, Aída. Ella contrajo matrimonio con Longinos Padilla, modesto procurador de aduana; pero hombre avisor y culto. Fue él quien se dio cuenta que nada quedaría del legado de Pepe Sánchez si no se recogía su obra.

  De su propio peculio contrató a los mejores copistas conocidos. Llamó a Emiliano Blez y a Felipe Porte ―integrantes de aquel quinteto―, y mientras estos tocaban la guitarra, los copistas transcribían a notas musicales la línea melódica. Pasaron muchos años y muchos olvidos… hasta que el mundo giró.

Lágrimas de un centenario

En 1987, la cultura cubana vivió un acontecimiento. Los Estudios Siboney de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) en Santiago de Cuba sacaron a la luz La música de Pepe Sánchez. Por primera vez quedaban registradas sus obras en un proyecto discográfico de tal magnitud.

   Temas como “Rosa N. 2”, “Cristinita”, “Elvira”, y por supuesto, “Tristezas” fueron interpretados por las voces de las Hermanas Martí y las Hermanas Junco, el tenor Daniel Vázquez, el Cuarteto Patria y el Coro Madrigalista.

   Curiosamente “Tristezas”, el bolero primigenio aparece como “Me entristeces, mujer’. Había tardado tanto en acudirse al registro de los derechos de autor…. que ya existía una canción con ese nombre.

  El productor musical del disco no podía ser otro que José Julián Padilla Sánchez (1944-2015), el nieto de Pepe. Tuve el privilegio de ser su compañero de trabajo, de ser su amigo. Padilla era una marca de calidad. Fue músico, estuvo ligado a figuras  de la talla de Luis Carbonell y Ñico Saquito. Su pasión por la radio y su autoridad musical  recibieron premios de todos los niveles.

  Tal vez aquel disco fue la cima de todo su trabajo. Se llevó un reproductor consigo y se lo puso a su padre en el mismo hospital:

   “Nunca creyó en el disco, nunca…  hasta que se lo enseñé.  Recuerdo ese día. Quedó enmudecido, quedó lelo… Gruesas lágrimas corrieron por su rostro anciano.  Creó que murió con esa alegría, sabiendo que no había sido en vano toda su lucha”.

De Santiago a España y de España al mundo…

(Padilla con el resto de participantes en el evento teórico de Bilbao 1996)

  Padilla asistió como invitado especial al evento teórico que se celebró en 1996, en el marco de un hermanamiento cultural entre Bilbao y Santiago. En el Festival sonaron las voces de Compay Segundo, la Vieja Trova Santiaguera, Jóvenes Clásicos del Son, El Medico de la Salsa, Charanga Habanera, Los Van Van, Albita Rodriguez y otras bandas cubanas y puertorriqueñas como el Gran Combo de Puerto Rico… Grupos como el, recien nacido, Septeto Santiaguero y la Conga de los Hoyos, no llegaron a tiempo, por problemas con sus visados.

(Padilla junto al equipo de Teleturquino que se desplazó a Bilbao en 1996 invitados por el Ayuntamiento de Bilbao y Antonio Mora para el hermanamiento 1996)

En en la programación teórica del Festival Bilbao Tropical, Padilla ofreció su conferencia “El Bolero nació en Santiago de Cuba y lo creó mi abuelo”…


(Padilla junto a Rudolph Mangual editor de la revista LATIN BEAT y Antonio Mora 1998)

La conferencia marcó época y atrajo a todos los medios de comunicación de España. Prensa, radio y televisión entrevistaron a Padilla y recogieron su testimonio. Hasta la fecha, en España se ignoraba el origen del Bolero. Este ritmo había conquistado el corazón de muchas generaciones de enamorados hispanos.

(Padilla junto a Yaquelin Castellanos y Antonio Mora en Santander 1998)

Tal fue el impacto que, dos años mas tarde, en 1998 la Universidad Menendez Pelayo volvió a invitar a Padilla a España, en este caso a Santander, para que volviera a exponer su conferencia en los Cursos de Verano. La divulgación en este caso fue mundial. Medios de Inglaterra, Francia y Mexico expandieron la noticia.

(Padilla con periodistas y otros musicólogos en los jardines de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander 1998)

En aquella ocasión la Universidad y el Ayuntamiento de Santander organizaban el Festival ENCLAVE DE SON con el Septeto Santiaguero, la Vieja Trova Santiaguera, Isaac Delgado, Celia Cruz, Albita Rodriguez, Lucrecia, Jacquelín Castellano, Vocal Sampling, Liuba Maria Hevia, Conjunto Chapotín y otros…

Homenaje en tiempo de boleros

  Este trabajo quiere rendirle homenaje, ahora que suenan los boleros en las noches de Santiago. En las noches de medio mundo. Ahora que, más allá de geografías y épocas, la buena música demuestra que es imbatible, que es eterna.

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