En la decada de los 70 y 80 del siglo pasado, la música popular bailable, tuvo sus momentos de explendor, a pesar de la fuerte presencia de los ritmos musicales foráneos, en las emisoras radiales del país. Varias feuron las agrupaciones que ayudaron a la resistencia, imponiéndose en el gusto del bailador cubano. Las orquestas Aragón, la ritmo Oriental, la Reve, Irakere, Van Van, Estrellas Cubanas y Rumabahabana por sólo mencionar algunas de las más destacadas. Si existen la agrupaciones, están tambien los creadores musicales, que nutrian el repertorio de la misma.

En este contexto, aparece el nombre de Rudulfo Vaillant, que desde su Santiago de Cuba querido alcanzó popularidad através de sus composiciones interpretada por varias orquestas de la época. Dentro de una estela de grandes compositores como Juan Crespo, Juan Formell y Adaleberto Álvarez, Vaillant aquilataba su tiempo regalando al público bailador temas: Como la escoba barrendera; Se muere de sed la tía y No quiero que seas celosas. Canciones que han psado al imaginario popular convirtiéndose en verdaderos patrimonios de su legado a la música cubana. Con su inquebrantable impronta Rodulfo Vaillant, destronó al fatalismo geográfico al cual lo que vivimos en el oriente cubano hemos sufrido por años. Por todo está labor sostenida la Asociación de Música de la UNEAC, le entregó el premio Nacional de la Música de esa organización.

En estos momentos del Concuros Adolfo Guzmán, del cual Vaillant es uno de los fundadores. Se le debió consultar para que el que el producto audivisual que vemos cada domingo no hubiese perdido su esencia. Rodulfo Vaillant, no se detiende y desde su ciudad sigue componiendo y preparando nuevas producciones discográficas que posibilitaran que nuestra música siga su paso firme por el futuro.

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Author: Yasmani Castro Caballero

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