Como en tantas otras cosas hoy en día, la leyenda suplantó a la historia documentada, y la Iglesia Católica guardó silencio, posiblemente para dotar de misticismo la llegada de la imagen de la Virgen de la Caridad a Cuba.

Foto: Santuario de la Virgen de la Caridad en Illescas (Toledo)

Sabemos de la existencia de documentos antiguos, que se encuentran en el Archivo General de Indias, que hacen referencia a la llegada de la Virgen de la Caridad a las serranías de cobre de Cuba.

Según estos escritos un illescano (habitante de Illescas – Toledo), Francisco Sánchez de Moya, capitán de artillería, recibió el 3 de mayo de 1597, un mandato del Rey Felipe II para que se fuera a las minas de la Sierra del Cobre a defender aquellas costas de los ataques de piratas ingleses.

A sus vez se le hizo el encargo de erigir una pequeña iglesia, lugar donde los soldados y mineros pudieran acudir a encomendarse y pedir sus suplicas a la tan adorada imagen de la Virgen de la Caridad.

Foto: Talla actual de la Virgen de la Caridad de Illescas (Toledo)

Este Capitán mandó tallar en Toledo, antes de su partida hacia ese nuevo mundo, una replica de la Virgen de la Caridad de su pueblo, Illescas, y de esta manera poder seguir sintiendo cerca la protección de su Virgen amada en Cuba.

La primitiva imagen debió pertenecer a San Ildefonso, cuando era arzobispo de Toledo y en el año 636 llegó a Illescas a fundar un monasterio de la orden de San Benito, donde coloca la imagen de la Virgen que desde entonces se venera en Illescas.

Igualmente la Virgen de la Caridad se venera en multiples localidades españolas y de latinoamérica.

La obsesión histórica que algunos dirigentes cubanos han desarrollado por la negación oficial de todo lo español, en aras de presentar una identidad propia cubana, llegó también al campo de la religión.