Una tradición habanera

Se les ve llegar aun de madrugada al malecón capitalino, caña de pescar al hombro, bolsa de carnadas en la mochila, cargando sobre los hombros una paciencia que pocos son capaces de tener. A veces las horas de espera tienen la compensación de una buena captura, pero siempre, para el pescador habanero, el mayor pez fue el que se le escapó al no resistir el nailon.
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Author: Cubadebate

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